viernes, 8 de junio de 2018

- El calendario maya: ayer y hoy


Los antiguos mayas eran expertos observadores del cielo. Usando su conocimiento en astronomía y matemáticas, los antiguos mayas desarrollaron uno de los sistemas de calendarios más exactos en la historia de la humanidad. Los antiguos mayas tenían una fascinación con los ciclos del tiempo. Los calendarios mayas más conocidos son el Haab y el Tzolk’in.
El ciclo del Haab es de 365 días y se aproxima al año solar. El Haab es un calendario de diecinueve meses. El Haab está compuesto de 18 meses, llamados “uinal”, de 20 días, y un mes de 5 días. Este mes de 5 días se llama “Wayeb”. De este modo, 18 x 20 + 5 = 365 días. Esta imagen muestra los jeroglíficos que corresponden a los diecinueve meses del calendario Haab. Los mayas representaron algunos de estos meses usando más de un glifo. A estos glifos se les conoce como “variantes”. Las variantes del mismo glifo están enmarcadas en un fondo turquesa.
Además de éstos, los mayas también desarrollaron el calendario de Cuenta Larga para dar fecha cronológica a eventos mitológicos e históricos. El calendario de Cuenta Larga incorpora ambos calendarios, el Haab y el Tzolk’in, entrelazados en un ciclo de 52 años. El ciclo de 13 baktún del calendario maya de Cuenta Larga dura 1.872.000 días o 5.125,366 años tropicales. Este es uno de los ciclos más largos que se encuentran en el sistema de calendario maya. Este ciclo de 13 baktún termina en el solsticio de invierno, el 21 de diciembre de 2012.
Para los mayas el tiempo era cíclico, de acuerdo a la cuenta de los katunes (períodos de 20 años), de esta manera profetizaban los eventos futuros. Una de las fechas que vaticinaba guerras, conquista y cambio, era el katún 8 ahau, y es la fecha que se describe en el Chilam Balam de Chumayel, como una fecha crítica para los mayas, en especial para los Itzáes. En el primer katún 8 ahau del 415-435 dC, los itzáes llegaron a Bacalar; en otro katún 8 ahau del 672-692 dC, los itzáes abandonaron Chichén Itzá y se fueron a Chakán Putum; En otro katún 8 ahau (928-948 dC.), los itzáes regresan a Chichén Itzá, durante el siguiente 8 ahau de 1185-1205 dC. Los cocomes hacen la guerra a los itzáes, que tienen que huir al Petén Itzá. En otro katún 8 ahau (1441-1461 dC.) los Tutul xiúes hacen la guerra a los cocomes y abandonan las grandes ciudades en la península de Yucatán. Finalmente, sólo unos meses antes del retorno del 8 ahau correspondiente 1697-1717 dC, el último reducto de los itzáes en Tayasal es conquistado por los españoles.
Estela calendario maya encontrada en Tikal (Guatemala)
Los mayas erigieron estelas para conmemorar fechas de acontecimientos importantes; los sitios donde mayor número de estelas se han encontrado son Uaxactún y Tikal. Dichas estelas corresponden al período clásico.
El calendario maya es cíclico, porque se repite cada 52 años mayas. En la cuenta larga, el tiempo de cómputo comenzó el día 0.0.0.0.0 4 ajau y 8 cumkú (en notación maya) que equivale, según la correlación generalmente aceptada al 11 de agosto del 3114 aC. en el calendario gregoriano. Y la fecha de final fue el 21 de diciembre de 2012 dC. El periodo fue de 5.125,36 años terrestres/solares, aunque en términos mayas sí resulta una cifra entera y redonda puesto que son 5.200 tunes, que son ciclos de 360 días (Tun), y también en días o kines como un total de 1.872.000. Cinco repeticiones o cinco cuentas largas componen el gran ciclo de 26.000 tunes equivalentes a 25.626,8 años. De esta manera el gran calendario maya es visualizable como un círculo estructurado en cinco partes, cada una de 5.200 tunes. La cifra de 26.000 no es de años sino de tunes, y por ello no hay que confundirlo con 26.000 años ni tampoco con el periodo de precesión de los puntos equinocciales y solsticiales de la Tierra cuya cifra es semejante: 25.800 ó 25.920. El último día de la 5ª cuenta larga y del calendario maya de 5 cuentas largas coincidió con evento astronómico, el solsticio (21-22 de diciembre de 2012 de la era cristiana)
Códice maya - calendario
Fray Diego de Landa en sus manuscritos conocidos como Relación de las cosas de Yucatán, describe las festividades religiosas que celebraban los mayas correspondientes a cada uinal o mes maya, ceremonias que realizaban de acuerdo a sus creencias para honrar y complacer a sus dioses:
Para los mayas el uinal pop, era una especie de año nuevo, era una fiesta muy celebrada, renovaban todas las cosas de utensilios de casa, como platos, vasos, banquillos, ropa, mantillas, barrían su casa y la basura la echaban fuera del pueblo, pero antes de la fiesta al menos 13 días ayunaban y se abstenían de tener sexo, no comían sal, ni chile, algunas personas ampliaban este período de abstinencia hasta tres uinales. Después todos los hombres se reunían con el sacerdote en el patio del templo y ponían una porción de copal en el brasero para quemarlo.
En el mes uinal uo se realizaban festividades para sacerdotes, adivinadores, la ceremonia era llamada pocam, y oraban quemando copal a Kinich Ahau Itzamná, a quien consideraban el primer sacerdote. Con «agua virgen traída del monte, donde no llegase mujer» untaban las tablas de los libros y el sacerdote realizaba los pronósticos del año, realizaban un baile llamado okotuil.
En el mes uinal zip, se juntaban los sacerdotes con sus mujeres, y usaban idolillos de la diosa Ixchel, y la fiesta se llamaba Ibcil Ixchel, invocaban a los dioses de la medicina que eran Itzamná, Citbolontun y Ahau Chamahez, realizaban un baile llamado Chantunyab. El día siete del uinal zipdía invocaban a los dioses de la caza Ah Cancum, Zuhuyzib Zipitabai, y otros, cada cazador sacaba una flecha y una cabeza de venado las cuales eran untadas de betún azul, y bailaban con las flechas en las manos, se horadaban las orejas, otros la lengua y pasaban por los agujeros siete hojas de una hierba llamada Ac.. Al día siguiente era el turno de los pescadores, pero ellos untaban de betún azul sus aparejos de pesca y no se horadaban las orejas, sino que se ponían arpones, y bailaban el Chohom, y después de realizada la ceremonia iban a la costa a pescar, los dioses eran Abkaknexoi, Abpua, y Ahcitzamalcun.
En el mes zotz los apicultores comenzaban los preparativos pero celebraban su fiesta en el uinal siguiente tzec, los sacerdotes y oficiales ayunaban, así como algunos voluntarios.
En el mes zec, no derramaban sangre, los dioses venerados eran los cuatro bacabs, especialmente Hobnil. Ofrecían a los bacabs platos con figuras de miel, y los mayas bebían un vino llamado balche, el cual se procesaba de la corteza del árbol de ese nombre (Lonchucarpus violaceus), los apicultores regalaban miel en abundancia.
En el mes yaxkin, la ceremonia se llamaba Olob-Zab-Kamyax, se untaban todos los instrumentos de todos los oficios con betún azul, se juntaban los niños y las niñas del pueblo y les daban unos golpecillos en los nudillos, con la idea que los niños fueran expertos en los oficios de sus padres. Desde este uinal comenzaban a aparejarse para la ceremonia del uinal Mol
En el mes xul, era dedicado a Kukulcán, los mayas iban por el jefe supremo de los guerreros llamado Nacom, al cual sentaban en el templo quemando copal, realizaban un baile de guerreros llamado Holkanakot, sacrificando un perro y quebrando ollas llenas de bebida para terminar su fiesta, y regresar con honores al Nacom a su casa. Esta ceremonia se celebraba en todos lados hasta la destrucción de Mayapán, después solo se celebraba en Maní en la jurisdicción de los Tutul xiúes, todos los señores se juntaban presentaban cinco banderas de pluma, y se iban al templo de Kukulcán, donde oraban durante cinco días, después de los cuales bajaba Kukulcán del cielo y recibía las ofrendas, la fiesta se llamaba Chikabán.
En el mes uinal mol, los apicultores oraban a los dioses para que hubiese buenas flores y de esta manera tener una buena producción de las abejas,en este mes era cuando fabricaban las efigies o ídolos de madera, los cuales eran de alguna forma bendecidos por los sacerdotes. Se practicaba un ritual en el cual se sangraban las orejas.
En cualquiera de los uinales chen o yax, hacían una fiesta llamaba ocná, que quiere decir «renovación del templo», la hacían en honor de los dioses de los maizales; los mayas acostumbraban tener ídolos de los dioses con pequeños braseros en donde quemaban copal, en esta fiesta cada año se renovaban los ídolos de barro y sus braseros.
En el mes zac, el sacerdote y los cazadores hacían una ceremonia para aplacar a los dioses de la ira, y como una forma de penitencia por la sangre derramada durante la cazas (los mayas tenían como «cosa horrenda» cualquier derramamiento de sangre si dicho derramamiento no era en sus sacrificios), por eso cuando iban a la caza invocaban al dios de la caza, le quemaban copal y si podían le untaban al rostro del ídolo de la caza, la sangre del corazón de la presa.
En las proximidades del inicio delmes uinal ceh, existía una fiesta muy grande y de fecha movible que duraba tres días, con quema de copal, a la cual Landa llamaba «sahumerías», ofrendas y borrachera. Los sacerdotes tenían cuidado de avisar con tiempo para realizar un ayuno previo.
En el mes mac, la gente anciana realizaba una ceremonia llamada «tupp kak» (matar el fuego), era dirigida a los dioses de los panes y a Itzamná, en una fogata quemaban corazones de aves y animales, una vez incinerados los corazones apagaban el fuego con cántaros de agua. Se juntaba el pueblo y los sacerdotes y untaban con lodo y betún azul los primeros escalones de las escaleras de sus templos. En esta fiesta no realizaban ayuno, a excepción del sacerdote.
Diego de Landa no describe ceremonias correspondientes al uinal Kankin, hasta la fecha se desconocen los dioses que se honraban en este período del año maya.
En el mes muán correspondía a los cultivadores de cacao realizar una ceremonia a los dioses Chac Ek chuah, y Hobnil, sacrificaban un perro manchado con el color de cacao, y quemaban incienso y ofrecían iguanas de las azules (probablemente untadas de betún azul) y ciertas plumas de pájaros, terminada la ceremonia los mayas se comían las ofrendas.
En el mes pax, la ceremonia se llamaba 'pacum chac, y por un período de cinco noches se juntaban los señores (batab) y los sacerdotes (ah kin) de los pueblos menores (batabil), en las capitales y veneraban a Cit chac cob. Se homenajeaba con copal al jefe de los guerreros (nacom) durante cinco días, realizaban un baile de los guerreros llamado HOLKANAKOT. El sentido de esta ceremonia era para pedir a sus dioses alcanzar la victoria frente a sus enemigos. Se sacrificaba un perro, al cual se le extraía el corazón, se rompían ollas grandes que contenían bebida, y daban por finalizada la ceremonia, regresando a sus pueblos.
Durante los meses kayab y cumku en cada población hacían fiestas a las cuales llamaban zabacilthan, se reunían para presentar ofrendas, comer y beber preparándose para el uayeb, el mes corto de los cinco días nefastos. Cuando llegaban los cinco días sin nombre conocidos como uayeb, los mayas no se bañaban, no hacían obras serviles o de trabajo, porque temían que al realizar alguna actividad, les iría mal
En el calendario maya coexisten varias cuentas de tiempo:
·         el calendario sagrado (tzolkin o bucxok, de 260 días).
·         el ciclo solar (haab, de 365 días).
·         la rueda calendárica de 52 años.
·         La cuenta larga de 5200 años.
·         la cuenta lunar de 18 meses lunares
·         la cuenta venusiana de 584 días
·         la cuenta de los señores de la noche de 9 días
La casta sacerdotal maya, llamada ah kin, era poseedora de conocimientos matemáticos y astronómicos que interpretaba de acuerdo con su cosmovisión religiosa, los años que iniciaban, los venideros y el destino del hombre.
El calendario maya, según algunos estudiosos, aparece ya en culturas más antiguas como la olmeca; para otros, sin embargo, este calendario es propio de la civilización maya. Las similitudes con el calendario mexica, ofrecen evidencia de que en toda Mesoamérica se utilizó el mismo sistema calendárico.
El tzolkin (‘la cuenta de los días’) contempla 260 días. Si bien se ha sugerido que está relacionado con la duración de la gestación humana, otros lo relacionan con el planeta Venus. Se usaba para celebrar ceremonias religiosas, pronosticar la llegada y duración del período de lluvias, además de períodos de cacería y pesca, y también para pronosticar el destino de las personas.
260 días es el 71.2 % del año terrestre, lo cual en términos espaciales quiere decir que durante 1 tzolkin/260 días el planeta Tierra recorre el 71.2  % de su órbita. Esto significa que recorriendo 7 tramos de 260 días (1820 días = 4.98 años) la Tierra llega al mismo punto de su órbita aunque unos 6 días antes. Y recorriendo 100 tramos de 260 días realiza 71.2 órbitas al Sol, lo cual son 71.2 años o 26000 días o 100 tzolkines.
En relación con Venus, este planeta tarda 224.7 días en dar su órbita al Sol, lo cual es el periodo de su año real, pero el periodo de su año aparente medido desde la Tierra (ciclo sinódico) es de 584 días, que son 2.247 tzolkines porque en 584 días Venus da 2.6 órbitas (múltiplo de 260) a 224.7 días por órbita. El ciclo sinódico del planeta Marte es de 780 días, que es justamente 3 periodos de 260 días, es decir 3 tzolkines.
En relación con los ciclos mayas, la cuenta larga (de 5126.36 años o 260 katunes) está formada por 7200 tzolkines. Y cinco cuentas largas (25626.8 o 100 ahau o 1300 katunes) son 36000 tzolkines.
Cuenta el tiempo en ciclos de 19 meses de 20 días cada uno. Llamaban a sus días y meses con los nombres de varias deidades. Ordenados sucesivamente, los nombres de los días solares y los meses en maya yucateco son:
El sistema de calendario tzolkin consta de 260 días (kines) y tiene 20 meses combinados con trece numerales (guarismos). El tzolkín se combinaba con el calendario haab de 365 días de 18 meses (uinales) de 20 días (kines) cada uno y cinco  días adicionales denominados uayeb, para formar un ciclo sincronizado que dura 52 tunes o haabs o 18 980 kines (días).
La cuenta larga era utilizada para distinguir cuándo ocurrió un evento con respecto a otro evento del tzolkín y haab. El sistema es básicamente vigesimal (base 20), y cada unidad representa un múltiplo de 20, dependiendo de su posición de derecha a izquierda en el número, con la importante excepción de la segunda posición, que representa 18 × 20, o 360 días.
Algunas inscripciones mayas de la cuenta larga están suplementadas por lo que se llama serie lunar, otra forma del calendario que provee información de la fase lunar.
Otra forma de medir los tiempos era medir ciclos solares como equinoccios y solsticios, ciclos venusianos que dan seguimiento a las apariciones y conjunciones de Venus al inicio de la mañana y la noche. Muchos eventos en este ciclo eran considerados adversos y malignos, y ocasionalmente se coordinaban las guerras para que coincidieran con fases de este ciclo.
Los ciclos se relacionan con diferentes dioses y eventos cósmicos. Es así como el quinto sol representa el final del ciclo estelar asociado a la luna y el inicio del periodo conocido como el sexto sol asociado al regreso de Kukulkan.
Una de las cuentas citadas al comienzo es la de la cuenta lunar de 18 meses lunares, que son 531 días. Es el periodo en el que pueden ocurrir 4 eclipses solares totales o 4 eclipses lunares totales, un cuarteto de eclipses totales en intervalos regulares de 6 meses lunares. El próximo eclipse del 21 de agosto de 2017 es el cuarto y último del cuarteto que está ocurriendo durante los 18 meses lunares desde el 9 de marzo de 2016.
 Resumen del calendario maya ofrecido a los visitantes de la zona maya de la Peninsula del Yucatan en 2018
Los mayas de Mesoamérica son famosos por sus calendarios precisos y su conocimiento de la astronomía.
A través de observaciones sistemáticas realizadas durante miles de años, los observadores mayas desarrollaron calendarios complejos y precisos que siguen marcando los ciclos agrícolas y ceremoniales en la actualidad. Únase a nosotros en una exploración del sistema de calendario maya y sus ciclos complejos.
Cada día en el sagrado calendario maya tiene un significado. Nos dice sobre la relación entre todas las cosas, incluyendo los animales, la tierra, los humanos y todo lo del cosmos.” Cualquier día en el calendario gregoriano se puede convertir en uno correspondiente al sistema de calendario maya. Un día, mes y año en particular se puede expresar en una fecha del calendario de Cuenta Larga usando las unidades de tiempo baktún, katún, tun, uinal y k'in junto con las fechas de los calendarios Haab y Tzolk'in. Use esta herramienta interactiva para convertir fechas del calendario gregoriano al sistema de calendario maya. 
El ciclo actual del calendario de Cuenta Larga alcanzará nuevamente 13.0.0.0.0 durante el solsticio de invierno el 21 de diciembre de 2012, cuando la fecha de la Rueda Calendárica será 4 Ajaw 3 K’ank’in. La imagen muestra tres fechas consecutivas de Cuenta Larga. De izquierda a derecha, estas fechas corresponden al 20 de diciembre, 21 de diciembre y 23 de diciembre de 2012.
-Para apoyar la cultura maya que se enseña en las escuelas del Yucatán se nos ofreció realizar el calendario de uno mismo, según su fecha de nacimiento. He aquí el resultado de la fecha de mi nacimiento:
Quien tenga interés en conocer más sobre el calendario maya en la actualidad, puede visitar esta Web: 
https://maya.nmai.si.edu/es/calendario/el-sistema-calendario

lunes, 30 de abril de 2018

- Calimaya, cerca de Toluca


El pueblo de Calimaya está situado justo debajo del Nevado de Toluca, la cuarta montaña más alta del Estado de México y que colinda con los valles de Toluca y Tenango. Calimaya se localiza en el Estado de México, colinda en la parte norte con Toluca, Metepec, Mexicaltzingo y Chapultepec, en la zona oriente con los municipios de Tianguistenco y San Antonio la Isla, al occidente también colinda con Toluca, al sur con los municipios de Tenango del Valle y Santa María Rayón.
Calimaya tiene una extensión territorial de 520.5 kilómetros cuadrados. Se encuentra a una altura máxima de 4,578 y mínima de 2,600 metros sobre el nivel del mar. En el 2010 en el municipio de Calimaya tiene una población total de 47,033 habitantes.
La palabra Calimaya se compone de los radicales “calli" (casa) y “máitl" (trabajar con las manos). Es por ello que etimológicamente puede significar "Donde viven los albañiles"

Historia de Calimaya:
El arqueólogo Piña Chan afirma que Teotenango fue fundada alrededor del año 800 de nuestra era; de este dato podemos deducir que Calimaya y Tepemaxalco, en tanto pueblos habitados por indios matlatzincas, nacieron en esa fecha, aproximadamente. Lo cierto es que cuando los aztecas conquistaron a los matlatzincas del Valle de Toluca, en 1472, los pueblos calimayenses tenían mucho tiempo de existir. Aseguramos esto porque las fuentes históricas las citan entre las poblaciones matlatzincas que fueron sojuzgadas por Axayácatl y además porque aparecen en el Códice Mendocino entre los pueblos matlatzincas que pagaron el tributo a los aztecas a partir de 1472.
Calimaya y Tepemaxalco, como parte de un mismo territorio, tuvieron una población indígena mayoritariamente matlatzinca y coexistía con mexicanos, otomíes y mazahuas. Esta convivencia de grupos indígenas dentro del territorio municipal, fue importante y se reflejó en las manifestaciones culturales como en la vida cotidiana en la diversidad lingüística, los sistemas de almacenamiento de granos y los sistemas de cultivo.
Gonzalo de Sandoval fue quien en 1521 logró pacificar y conquistar la región. En su lugar se impuso la autoridad española. En 1528 ordenó el rey de España que los indios de Calimaya y Tepemaxalco pagaran un tributo a Hernán Cortés en trabajo y en productos cultivados, es decir, bajo encomienda. 
Al poco tiempo, Hernán Cortés obsequió su derecho de ser encomendero de Calimaya y Tepemaxalco a don Juan Gutiérrez Altamirano, su primo hermano y compañero en la conquista de la Nueva España, a quien se le pagó tributo hasta 1530, fecha en la que cometió un delito ante los juzgados españoles. Por esta causa, Calimaya, Tepemaxalco y sus pueblos sujetos fueron encomendados a Cristóbal Cisneros y a Alonso de Ávila, pero el 14 de julio de 1531 Hernán Cortés recuperó su antiguo derecho y el 30 de mayo de 1536, la encomienda volvió a Juan Gutiérrez Altamirano, cuyos descendientes serían los famosos condes de Santiago Calimaya. El encomendero estaba obligado a ver por la institución religiosa, pagaba una parte del tributo que se le entregaba a los frailes franciscanos, quienes desde 1524 vivían entre los calimayenses y tepemaxalquenses.
En un principio lo más probable es que hubiese tres señores caciques porque en el periodo prehispánico había tres comunidades con tlatoani: Calimaya, Tepemaxalco y Mexicaltzingo. En 1549 se introdujo el sistema político de cabildos en los pueblos de indios. En Calimaya y Tepemaxalco el funcionamiento formal de los cabildos data de 1560, fecha en la que se congregaron los pueblos y en la que se empezó a llamar "República de Indios" a ese sistema político territorial de cabeceras, barrios y pueblos sujetos. En 1560 al llevarse a cabo la congregación de Calimaya y Tepemaxalco, el virrey de la Nueva España ordenó que se organizaran las dos repúblicas de indios con cabildo y territorio cada una, pero conviviendo en el mismo pueblo. Como el territorio de Calimaya y Tepemaxalco era muy grande, los mejores terrenos de los pueblos quedaron vacíos. Por eso el virrey ordenó, también en 1560, que para salvaguardar las tierras de Calimaya y Tepemaxalco se fundaran cinco pueblos: Mexicaltzingo, Chapultepec, San Antonio la Isla, Santa María Nativitas y San Andrés Ocotlán. Cada uno de ellos tendría autoridades locales, subordinadas a las cabeceras, y estaría formado por 50 casas de indios comunes o macehuales. Por su importancia en la región a Calimaya se le asignó día para el tianguis semanal, que desde 1560 empezó a funcionar los jueves, oficialmente.
Los santos patronos y sus iglesias se aceptaron porque se brindó la oportunidad de continuar organizados en la vida social y religiosa como se hacía en la época prehispánica, es decir, alrededor de las deidades particulares de cada barrio. Dentro de lo que perduró están el barrio, que seguiría siendo la célula básica de organización y la religión, el eje del universo calimayense.
El periodo que transcurrió entre los años de 1640 a 1740, en principio fue un tiempo de expansión de los ranchos y haciendas de españoles y caciques. Se tiene noticia en el archivo parroquial de que al comenzar el siglo XVIII, había, sin contar las propiedades del condado de Santiago Calimaya, los siguientes ranchos y haciendas: en la parte norte del territorio, la hacienda de Zacango, perteneciente a la familia Martínez; al oriente, el rancho de la familia Rojas; el de don Bartolomé, en Chapultepec; al sur, los de las familias Gómez y López. Estas cinco propiedades se habían heredado a 13 descendientes de los anteriores dueños y aunque con la herencia se habían fraccionado las extensiones territoriales, los nuevos propietarios hicieron hasta lo imposible por acrecentar, a costa de las tierras comunales de los calimayenses, sus ranchos y haciendas. El nieto de Juan Gutiérrez Altamirano contrajo matrimonio con una nieta del virrey Luis de Velasco y en 1616, logró que las autoridades españolas lo convirtieran en noble. A partir de ese momento, el encomendero se convirtió en conde de Santiago Calimaya y por si fueran pocas las gracias obtenidas, también logró que la encomienda de Calimaya, Tepemaxalco y sus pueblos sujetos se convirtiera en perpetua.
Cada barrio, pueblo y estancia tenían un santo que lo representaba ante el mundo externo, lo cohesionaba internamente y de manera particular a sus pobladores. Alrededor del santo patrón, las familias organizaban una gran cantidad de actividades: limpieza y atención de la imagen religiosa, festejos, procesiones, visitas a otras iglesias cercanas y santuarios.
Las fiestas del santo tenían un gran valor cultural, de allí el esmero porque fueran cada vez más lucidas. Incluían danzas, vestimentas, música, representaciones en lengua indígena, platillos típicos en las comidas y todo aquello que no era de uso diario, pero que representaba la íntima forma de ser.
Al iniciarse el siglo XIX, los condes de Calimaya se encontraban saliendo adelante de los estragos económicos que el litigio contra los marqueses del Valle y del Real Fisco les ocasionó durante el siglo XVIII. Habían podido recuperar sus propiedades confiscadas.
Entre los años de 1810 a 1821 el poblado de Calimaya se vió alterado por los efectos de la guerra de Independencia. Cosechas arruinadas, alzas de precios impresionantes en los productos agrícolas, la epidemia de 1813 (que alcanzó una mortalidad local mayor incluso a la del año de 1786, fecha que en la historia de México es conocida como "el año del hambre"), serias dificultades para conseguir trabajo en las haciendas, cuyos procesos productivos se veían interrumpidos por la situación de guerra; llegada constante de soldados y rebeldes que además de exigir ayuda y alimento cometían todo tipo de atropellos. 
Un hecho interesante que debe registrar la historia local es que el entonces conde de Calimaya, José Cervantes, fue de los firmantes del Acta de la Independencia de nuestro país, aun cuando durante la guerra obtuvo los grados de "Patriota Distinguido de Fernando VII" y de "Coronel de Regimiento de Infantería Provisional de México". Posteriormente se unió a los ideales independentistas de Agustín de Iturbide, debido a que sus intereses también se veían afectados por las dificultades políticas de España. 
Creación del municipio: Desde el siglo XVI el pueblo contaba ya con un cabildo que gobernaba su república indígena y su población era numéricamente suficiente para alcanzar los requisitos que la ley del nuevo Estado de México imponía para que se erigiera en municipio. Por ello, no fue necesario esperar una concesión estatal en este sentido. Calimaya, al nacer el Estado de México, pasó de facto a la categoría de municipio. La "República Indígena" se convirtió en un viejo recuerdo. El germen de la comunidad mestiza que hoy es Calimaya había empezado a dar fruto en aquellos años y este es el hecho más relevante en la historia de Calimaya entre 1821 y 1856.
También fue durante aquellos años cuando se empezó a incrementar la producción de pulque, tan común era entonces ver a los arrieros caminando por las calles, como lo era ver a su lado a los raspadores de pulque que más tarde serían los causantes de que los calimayenses fueran conocidos regionalmente como "Los mechaleros". Pero el pulque no era la única bebida que se vendía en la localidad, el aguardiente, que recuas pertenecientes a calimayenses traían desde las zonas cañeras de Morelos, era muy consumido. 
Es indudable que aquella fue una buena época para Calimaya, en el orden económico; los efectos de la bonanza no se hicieron esperar. La mayor parte de las bellas construcciones que todavía se miran en la calle principal de la cabecera datan de aquellos años. El cambio de la fisonomía de Calimaya y las magníficas relaciones de las élites locales con las autoridades de Toluca, llevaron a que la cabecera del municipio le fuera otorgada la categoría de Villa el 28 de septiembre de 1894; desde entonces adquirió el apellido "Díaz González", en honor de don Prisciliano María. Ese día, el pueblo fue visitado por ilustres personajes entre ellos destaca el señor Eduardo Villada, gobernador interino y el hijo del poeta Juan de Dios Peza, quien leyó un discurso, en nombre de su padre a la hora del banquete que se sirvió en la antigua casa cural.
En 1897 se inauguró el ferrocarril de Toluca a Tenango, que para 1899, recorría 24 kilómetros, pasando por Toluca, Metepec, Mexicaltzingo, Calimaya y Tenango. Posteriormente se realizó una prolongación hasta Atlatlahuca. La construcción se concedió a la compañía Henkel con el derecho de teléfono y telégrafo. Ello significó que Calimaya estuviera entre los primeros municipios del Estado que contaron con teléfono, telégrafo y luz eléctrica. 
El paso del ferrocarril significó grandes cambios para la vida del municipio, pero también trajo los problemas que el ferrocarril a Tenango llevó al comercio calimayense, que hicieron que las desigualdades sociales del pueblo empezaran a expresarse en un tono notorio de violencia; sin embargo, al iniciar 1910, nadie parecía sospechar en Calimaya que en el mes de noviembre el país empezaría la guerra civil. Según relata en su diario don Manuel de la Serna, "la primera parte de aquel año estuvo repleta de acontecimientos significativos para nuestra pequeña comunidad. En el orden económico se vivían aún los efectos de la feroz nevada que en 1909 había arruinado las cosechas; aunque, en marzo de 1910, todos estaban atentos al festín que el ayuntamiento daba a los jefes políticos de Tenango del Valle y de Toluca por la ayuda que habían dado para dotar de agua a varios poblados de la comunidad"
En síntesis, aunque el calimayense no tuvo una participación importante en el movimiento revolucionario, Calimaya al igual que los poblados mexicanos, tuvo años de verdadera angustia, propiciados por la guerra civil que sacudió al país. El problema más terrible que vivió Calimaya al despuntar la década siguiente, fue que su efímero desarrollo comercial se truncó por los adelantos de la tecnología, especialmente la generación del uso del automóvil y la construcción de nuevas carreteras. Cuando el tren a Tenango desapareció y se abrió la carretera a Ixtapan de la Sal, los camiones y automóviles empezaron a surtir lo que demandaban los mercados de Toluca de las tierras del sur. Los arrieros dejaron de existir y la distancia que había de la nueva carretera a la cabecera municipal ocasionó que nadie más visitara Calimaya, ni siquiera para tomar un refresco o deleitarse con el paisaje.

Patrimonio histórico: En materia de patrimonio histórico mueble, la gran pinacoteca municipal que se encuentra en la parroquia y las de todos los pueblos y barrios de visitas, tienen un acervo con obras y autores importantes como Cabrera y obras pictóricas de corte popular. 
También hay escultura y estocado y hasta un Cristo de caña de hechura indígena, del siglo XVI. Y la maravillosa carroza que el pueblo atribuye haber pertenecido a los condes Santiago-Calimaya, pero que en realidad perteneció a una ancestral cofradía.
Los franciscanos inician en 1561 la construcción del convento, uno de los más grandes que se construyeron en la zona. Anexo al convento se levantaron las capillas abiertas, al gran átrio, las cruces atriales, las capillas posas; muestra de elementos arquitectónicos novohispánicos de la arquitectura conventual del siglo XVI. En un extremo se levantó en la misma época la Capilla de la Tercera Orden.
Ejemplos representativos del barroco popular dentro del municipio de Calimaya son la portada de la Iglesia de Santa María Nativitas que es un bello ejemplar del barroco en argamasa, la capilla de San Andrés Ocotlán, cuya portada ostenta elementos decorativos como las columnas salomónicas; posiblemente su reconstrucción se realizó a principios del siglo XVIII; la capilla de San Juan Bautista y la de Nuestra Señora de los Ángeles; la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción Coatipac, que tiene uno de los retablos populares más valiosos de la entidad; su portada es sencilla. La capilla de San Bartolito, en el pueblo del mismo nombre, cuya portada es rica en ornamentación.
Fiestas principales: El 29 de julio, tres mayordomos organizan la fiesta mayor, dedicada a San Pedro y San Pablo, patronos de nuestra parroquia. Esta fiesta es la más admirada de todas, aunque su magnitud depende de la ayuda que se obtiene de las familias y el ayuntamiento; nunca faltan los castillos y cohetes, cuando se puede se organizan  novilladas y peleas de gallos.
Mariachis: la música de mariachi es una joven tradición que despertó en Calimaya desde la década del setenta. Las contrataciones desde sus inicios se incrementaron y la fama creció. El primer mariachi fundado en Calimaya fue el "Mariachi San Juan", cambiaron de nombre "Mariachi de los Angeles".
Hoy, los mariachis se han multiplicado y son alrededor de 18 los que hay en la cabecera, más tres o cuatro en las delegaciones. Muy a pesar de este número, quien desee contratar un mariachi debe hacerlo con un mes de anticipación. El costo promedio por hora varía según el lugar y la distancia de presentación. 
Y este precio lo vale porque la calidad en sus interpretaciones ha mejorado, si antes aprendían líricamente hoy van al Conservatorio o Bellas Artes.

ZOOLÓGICO DE ZACANGO
Fue inaugurado el 11 de diciembre de 1980 y declarado como Área Natural Protegida el 29 de agosto de 1981 gracias a los esfuerzos del Gobierno del Estado de México. 
Este zoológico cuenta con 159 hectáreas y se encuentra construido sobre la Antigua Hacienda Franciscana del siglo XVI, que luego perteneció a los Condes de Santiago y Calimaya, es considerado uno de los más amplios y hermosos de Latinoamérica.