sábado, 17 de septiembre de 2016

- Santuario Divino Rostro en Huixquilucan

Vistas desde el Santuario, a los 3.050 metros altitud: Interlomas, Bosque Real y alrededores:





Santuario del Divino Rostro
En Santa Cruz Ayotuxco se encuentra un Templo llamado Santuario del Divino Rostro el cual tiene bastantes años de antigüedad, el cual fue partícipe de eventos históricos como la Revolución Mexicana al igual tiene una gran vista al Distrito Federal. Se encuentra a una altura de 3050 ms. 


La Cruz en la explanada frente al Santuario
Inscripción en la Base de la Cruz: 1879
En el paraje El cerrito, de Santa Cruz Ayotuxco, hace más de 100 años apareció una cruz “entre el zacatal”, comentan sus pobladores, ahí se edificó una ermita, que años después se reemplazó por una capilla, sin embargo, el madero fue trasladado a un santuario construido en 1879 a unos metros de distancia. 
Al llegar a la explanada, la vista resulta espectacular, pues predomina la vegetación.

Es un lugar muy visitado por feligreses y creyentes debido al misticismo del santuario, se encuentra en el poblado de Santa Cruz Ayotuxco alto, con una gran elevación orográfica rodeada de pinos y oyameles, con cruces en el sendero de los feligreses que lo visitan, su festividad son en el tercer domingo de mayo 14, 15 y 16 de septiembre y el 1º de enero.



La alegria de los peregrinos al subir al Santuario del Divino Rostro: Danzas, Música..
Visión histórica: Durante la época prehispánica, el territorio conocido como la región de la Cuautlalpan o sierra de Las Cruces fue habitada por los otomíes. Inicialmente vivieron en las crestas de los cerros, aprovechando la abundante vegetación, se alimentaron de la caza de conejos, liebres, armadillos, ciervos y mapaches, saciaron su sed con el agua que brotaba por doquier y hallaron entre las rocas moradas para sus noches y templos para sus deidades rudimentarias: Makata y Makame; el primero representaba a las montañas, a la lluvia y al poder fecundante. La segunda al poder fecundado, al principio pasivo, a los flores. También adoraban a Otontecutli a la parte más alta de los cerros, en las cuevas y en los enormes monolitos o piedras sagradas.

Los otomíes, fueron conquistados primero por las civilizaciones olmecas y luego por los nahuatlacos. Los de esta región fueron sometidos por Tlacopan, cuyo dominio abarcaba desde la orilla del lago hasta la cima de las sierras de Las Cruces. Los tecpanecas a su vez fueron derrotados por los mexicas y los acolhuaques y su principal asentamiento paso a ser Tlacopan, reconocida como uno de los miembros de la Triple Alianza.
Naturalmente que los vecinos inmediatos a los mexicanos sean los primeros que estaban destinados a sufrir las consecuencias de instituciones religiosas. Según el Códice Mendocino, en tiempo de Ixcoatl, al invadir Azcapotzalco es conquistado todo el territorio aledaño a Coaximalpan, Ocoyoacac y Uzquillocan.
Los aztecas no destruían las organizaciones políticas y sociales de los pueblos conquistados, sino que dejaban en el poder a los caciques locales siempre y cuando aceptaran pagar los tributos y plegarse a su dominio. En ocasiones imponían sus conceptos religiosos e introducían sus ritos y su lengua, por esta razón los pueblos ostentan nombres en náhuatl como Tecpan, Atliyacac, Xaxalpan, Yetepec, Mexicapan, Texcelucan, Ayotusco y Tecamachalco.

Cuenta la tradición que en esta época Huizquilloca, lugar de bosques rumorantes bañado de arroyuelos y abundante vegetación, gustó al último emperador Moctezuma Xocoyotzin quien mandó construir un palacio en el barrio de Tecpan.
En este tiempo los indígenas solían danzar en honor a sus dioses, especialmente a la Makame, formando grupos que recorrían montañas, valles y pueblos a los que más tarde se les llamó huehuenches.
En el lugar del Santuario del Divino Rostro se encuentra también esta Capilla: El Cerrito

Fiestas en el Santuario
En el Santuario del Divino Rostro, los festejos inician con el Año Nuevo. Desde el 31 de diciembre llegan peregrinos de Lerma, Xonacatlán, Temoaya y colonias de Huixquilucan.
Hay habitaciones con estructura de arcos que sirven para albergar a los cerca de 20 mil devotos que se concentran en esas fechas.
Fiesta de los Arrieros:


Otra tradición es el Viacrucis en Semana Santa, que lleva ya 30 años, pero las más importantes son el tercer domingo de mayo y el 14 de septiembre, ésta última, fecha en que apareció la cruz. “Es el día de la exaltación de la Santa Cruz”, aseguran.
Los peregrinos llevan más de 40 imágenes religiosas de todo el municipio; hay misa, procesión, danzas de Chinelos, Arrieros, baile y verbena popular, así como quema de fuegos pirotécnicos. La cruz es “vestida” con la imagen del Divino Rostro”.
Los últimos días de abril, baja la cruz –con el Divino Rostro- en procesión al poblado, y permanece ahí hasta el tercer domingo de mayo, para pasar la fiesta del 3 de mayo.
Hay habitaciones con estructura de arcos que sirven para albergar a los cerca de 20 mil devotos que se concentran en esas fechas.
Imagenes del Divino Rostro en su Santuario de Huixquilucan:



Cómo llegar:
En transporte público: de la estación del Metro Cuatro Caminos en la letra ‘O’ Santa Cruz Ayotuxco.
En auto desde Huixquilucan, pasan por Dos Ríos, y continuar el camino a Santa Cruz.
Panorámica desde el Santuario al amanecer :
 El P. Fabian (capellán del Santuario) nos envia esta panorámica de los dos volcanes de la Ciudad de México, y entre las primeras luces del dia, podemos ver las torres de departamentos de Interlomas y la zona de alrededor.


lunes, 29 de agosto de 2016

- La Ruta de los Conventos desde Mérida

La Ruta de los Conventos es un maravilloso viaje por la historia de las órdenes religiosas que llegaron a Yucatán en épocas de la Colonia.
En Yucatán, los evangelizadores que llegaron a colonizar dejaron una huella profunda en los pueblo mayas. Desde la ciudad de Mérida se puede hacer una ruta para descubrir el devenir histórico de estas tierras, por el mundo sagrado de los mayas y sus imponentes metrópolis.
Encima de los vetustos vestigios de este mundo fantástico de astrónomos y matemáticos, se yerguen ajenas las obras del conquistador; templos, conventos y capillas abiertas que hoy son tesoros del arte universal. Es la herencia que las órdenes religiosas dejaron para la posteridad en su afanosa misión evangelizadora.

LA RUTA DE LOS CONVENTOS COMIENZA EN MÉRIDA

En Mérida primero debes visitar la Casa Montejo, que es una obra excepcional del estilo plateresco en nuestro país, y los murales del maestro Fernando Castro Pacheco en el Palacio de Gobierno.

En el Centro Cultural Olimpo también se puede disfrutar de excelentes exposiciones plásticas.
Es imprescindible que lleves alguna artesanía meridense de recuerdo, y no puedes dejar esta bella ciudad sin saborear la auténtica cocina yucateca: sopa de lima, poc-chuc, queso relleno y frijol con puerco.
Una vez que hayas hecho esto, es momento de iniciar la Ruta de los Conventos, y para ello habrás de tomar rumbo al poblado de Tipikal, a poco más de 100 kilómetros de la ciudad. El primer alto en el camino es Acanceh, sitio donde se encuentra un convento de estructura pesada, parecida a una fortaleza medieval europea.
La plaza central del pueblo es una joya. A un lado de la gran explanada se yergue la Gran Pirámide, que todavía conserva su estructura original en magnífico estado. A un costado está un sencillo templo dedicado a Nuestra Señora de la Natividad, y también una elegante capilla de estilo franciscano dedicada a la Virgen de Guadalupe.
Enfrente, el Templo de los Estucos todavía conserva en buen estado interesantes jeroglíficos; hace algunos años, en el lugar se encontraron mascarones de estuco que representaban a los gobernantes y dioses principales del sitio. En la zona también existen algunas haciendas muy atractivas abiertas al público, vale la pena echar un vistazo.

VILLA DE TECOH, EL CENOTE DE TELCHAQUILLO Y MAYAPÁN

Siguiendo la ruta, 8 kilómetros después esta la Villa de Tecoh con su templo dedicado a la Virgen de la Asunción, erigido en el siglo XVII. Como en muchos de los casos, el templo está construido sobre la base de lo que fue una pirámide; en la estructura de este edificio franciscano se pueden descubrir gran cantidad de piedras labradas que pertenecían a los templo mayas. En el interior destaca su altar con diversos frescos que representan pasajes bíblicos, y una escultura de la Virgen de la Asunción laminada en oro.
Unos cuantos kilómetros más adelante se encuentra la pequeña comunidad de Telchaquillo, con una bella capilla en honor a la Virgen de la Concepción. Pero lo que más llama la atención es el cenote de transparentes y cálidas aguas que se encuentra en la plaza principal del poblado. El encuentro es siempre afortunado, considerando que en la región el calor siempre aprieta y un chapuzón aquí no tiene precio.
Ya sólo 3 kilómetros de Telchaquillo está la imponente ciudad de Mayapán, que fue la última gran capital maya, similar a Chichén Itzá en superficie e importancia. La zona arqueológica abarca más de 4 kilómetros cuadrados, y entre sus más de 4 mil estructuras destaca el Castillo de Kukulkán, donde ocurre el mismo fenómeno solar durante el equinoccio de invierno que en Chichén Itzá.

Mayapán es uno de los lugares más mágicos e intensos del Mundo Maya; entre sus templos, castillos, altares, santuarios y cientos de plataformas que fueron las cimentaciones de casas, encontrarás los secretos mejor guardados de los antiguos mayas.

TEKIT, MAMA, CHUMAYEL, TEABO, MANÍ Y TIPIKAL

En el poblado de Tekit, 30 kilómetros más adelante,  está la imponente parroquia de San Antonio de Padua, en cuyo interior destacan los nichos con sus santos y un altar austero pero de tallas invaluables.
A 7 kilómetros de ahí se encuentra Mama, que en maya significa “agua materna o agua comprada”. Su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción construida en 1640 es la más antigua de la ruta. Está edificada con enormes piedras labradas, presume un bello campanario y su pila bautismal de una sola pieza es la más grande de Yucatán. En la parte posterior se encuentra un huerto, un pozo de agua y sistemas de irrigación de la época, que traían el agua desde un cenote de la zona.
Chumayel está 9 kilómetros después, y se dice que es el lugar donde nació el Chilam Balam, obra cumbre de la literatura prehispánica. Aquí se encuentra el Templo de la Purísima Concepción, donde se venera con gran devoción al Santo Cristo de la Transfiguración.
A 4 kilómetros se encuentra Teabo, donde es imprescindible la visita de su estupendo cementerio maya, muy cerca la parroquia de San Pedro y San Pablo del siglo XVII. La Capilla de Indios complementa el bello conjunto conventual. Es interesante notar que los habitantes de esta zona todavía usan su vestimenta tradicional de huipiles bordados.
A unos cuantos kilómetros está el convento de Maní, que fue fundado sobre un cenote sagrado. Los historiadores afirman que se trata del más importante de la ruta en términos simbólicos, ya que fue escenario del Auto de Fe ocurrido en 1562, en el que el obispo Fray Diego de Landa lanzó al fuego valiosos códices mayas.

El templo del convento de San Miguel Arcángel es de los más hermosos de la ruta, atesora un Cristo labrado en piedra que es una joya. La mayoría de los retablos del interior están bañados en oro, y sus cuatro capillas son excepcionales. Todavía se puede apreciar parte de la maquinaria antigua que tenía la huerta, y su Capilla Abierta anexa es la más bella de todo el estado.
Un poco más adelante se llega al final de la ruta en el pequeño poblado de Tipikal. Su convento dedicado a la Virgen de la Magdalena del siglo XVII tiene una elegante arquitectura y su interior ostenta frescos novohispanos y esculturas muy valiosas.
Esta Ruta delos Conventos en Yucatán es una experiencia única para aquellos viajeros que disfrutan la historia, la cultura y el Mundo Maya.