domingo, 22 de abril de 2018

- Una iglesia especial en Tetlameya, Coyoacan

Parroquia Santa Maria de los Apóstoles
Periférico y Coscomate s/n. Bosques de Tetlameya, Coyoacán, Ciudad de México.
La construcción del Templo se inicio en 1967 y se inauguro en 1968. En noviembre de 1968 se bendice el Templo y se consagra como Capilla de Santa María de los Apóstoles, dependiente de la Parroquia de San Agustín de las Cuevas.
Se indica que este templo fue pensado como capilla ecuménica para uso de los participantes en los Juegos Olímpicos de 1968 celebrados en México.
El 12 de Septiembre de 1982, el Templo se erigió como Parroquia y desde entonces ha tenido 3 párrocos
Esta obra planteó a sus autores algunos problemas interesantes, simultáneamente funcionales, formales y estructurales. Vamos a señalar al respecto el criterio que permitió simplificar esa problemática antes de proceder al diseño, 
También se exponen las bases en las que descansa la concepción de los cascarones de concreto de Za cubierta principal. Por último, se nos muestra una aplicación decorativa del concreto, ejemplificada por los vitrales de la iglesia.
El Bautisterio se encuentra junto a una de las diferentes entradas
Las alternativas para la solución arquitectónica se restringieron mucho por la escasez de terreno y la abundancia de locales necesarios. No fue posible, entre otras cosas, disponer de un atrio frente a la entrada principal del templo. Además, se hicieron necesarios 2 y hasta 3 niveles en algunas zonas para alojar a todas las dependencias. 
El Bautisterio 
Por estas razones, y por la variedad de ambientes y tratamientos que planteaba la lista de dependencias, se estableció un criterio básico antes de atacar el proyecto mismo, según el cual, el templo, la capilla anexa y el osario, por un lado, y el resto de los anexos, por otro, podrían tratarse como dos cuerpos aislados, separados entre sí por un espacio libre para circulación, iluminación y ventilación. La liga funcional entre ambos edificios podría establecerse en el nivel de sótano, donde no contaría visualmente.
Al establecerse la independencia formal y estructural de ambas construcciones, los esfuerzos de diseño podrían concentrarse principalmente en la solución de la iglesia principal, dándole al volumen de los anexos el carácter de “acompañante” o consecuente de la primera. se optó por una combinación de cuatro cascarones de concreto paraboloide-hiperbólicos, que descansan en cuatro apoyos, y una conoide que ocupa el vértice rombo de la esquina. 
El auge de los cascarones paraboloidehiperbólicos y su empleo en programas de arquitectura religiosa es de sobra conocidc, y no puede desligarse de los nombres de Félix Candela, quien hizo asequibles los procedimientos de cálculo y construcción para este tipo de cubiertas, y de Enrique de la Mora y Fernando López Carmona, quienes comprendieron claramente las posibilidades del sistema iniciado por Candela y las aplicaron  en combinaciones que aún ahora siguen siendo prototipos formales de los que siguen derivándose -como en este caso- infinidad de variantes y alternativas.
 Una de las ventajas que ofrece el manejo de cubiertas alabeadas de este tipo, radica en que, una vez comprendidos los principios estructurales de la membrana paraboloide-hiperbólica, buena parte del dimensionamiento estructural depende del adecuado proporcionamiento geométrico. En términos generales, puede decirse que, dada una superficie reglada con doble curvatura suficientemente acentuada, y existiendo un criterio adecuado en la localización de los apoyos, la inclinación de los mantos y la solución de los bordes, el diseño estructural se facilita al grado de hacer realizables bocetos primarios, a condición de que éstos respeten las bases geométricas mencionadas. 
Esto es precisamente lo que sucedió en el caso que nos ocupa, ya que desde un principio se plantearon cuatro segmentos paraboloide-hiperbólicos, simétricos y equiláteros, los cuales, al ser cortados cada uno por dos planos inclinados, definen ocho bordes curvos que corresponden a otras tantas hipérbolas. Cuatro de ellos, ligados por un anillo en su convergencia sobre el centro de la nave, dejaron espacios intersticiales que se aprovecharon como tragaluces cenitales. Las otras cuatro hipérbolas de los bordes externos permitieron inscribir a la nave en la forma especial del terreno. 
Para ello, se hicieron coincidir los ejes de dos de los mantos con la bisectriz de los alineamientos que convergen sobre la esquina del predio. Por último, la esquina misma ce cubrió con una conoide que hizo las veces de nártex o vestibulación cubierta entre la calle y la nave.
El resultado final no es más que una elaboración de las ideas preliminares. En éste como en otros casos similares, los cascarones de 4 cm de espesor resultaron un medio ideal para cubrir económicamente un gran espacio, dándole, además, una calidad plástica significativa, apropiada al destino de la obra. 
Además, una ventaja adicional de este tipo de estructuras es que su doble curvatura resulta inmejorable desde el punto de vista acústico. Aunque la iglesia tiene instalado un sistema de sonido, la voz natural del predicador desde el ambón se percibe claramente, sin ecos ni resonancias, desde cualquier asiento de la nave.
Otro aspecto interesante, que muestra las posibilidades inagotables del concreto como material básico, estriba en la solución que se dio a los vitrales. Aparte de los espacios cenitales a los que ya se ha hecho referencia en el inciso anterior, se dejaron cuatro grandes vanos debajo de los bordes exteriores de los mantos. 
Todos estos claros se cubrieron con vitrales precolados de concreto ligero, con un total de aproximadamente 180 m’. La mayor parte de esa área se encuentra en los paramentos curvos bajo las hipérbolas de los bordes. 
Las placas precoladas, de aproximadamente 1 m” cada una, llevan refuerzos interiores de alambrón. El concreto ligero tiene un espesor variable de 3 a 4 cm y ocupa el 60 por ciento de la superficie, formando las “líneas” del diseño (que en los vitrales tradicionales corre a cargo del emplomado
Opiniones:
1- Angélica Pantoja, 16 junio 2917:
- Me gusta mucho darme un tiempo para estar ahí. Es de un encanto especial está parroquia es hermosa. En cada lugar se siente la presencia de nuestro Señor. Se nota el cuidado, todo es hermoso. Y los arreglos florales, ni se diga. Realmente los disfruto. No escatiman. Y se nota. Da gusto ver el altar arreglado de esta manera, siempre impecable. Lo mejor de lo mejor para el Señor. Creo que eso es lo que la hace tan bella.
2- Eve Alvares, 25 junio 2017: Mi Iglesia favorita, me encanta estar ahí. Siempre iba con mis papás. Buenos recuerdos
3- Chapis Ogu: Es un lugar donde se transpira paz, tranquilidad y las misas son hermosas.


sábado, 14 de abril de 2018

- Metepec: Arbol de la Vida


Metepec es una encantadora comunidad en el Estado de México llena de colores, olores y sabores del México antiguo. Quienes lo conocen terminan maravillados no sólo por sus paisajes y su arquitectura, sino por las creaciones artesanales de los indígenas que son verdaderas obras de arte que realizan los maestros alfareros.
Los Monumentos de Metepec son una serie de edificios de gran antigüedad, los cuales se encuentran esparcidos por todo el municipio, y en su mayoría son de tipo religiosos. 
Cuenta también con un Jardín lineal, que lo integran 18 plazas, en seis de ellas se encuentran fuentes, en siete grandes esculturas. El jardín esta alumbrado con 718 luminarias.
Puedes pasear por pintorescos barrios como Santa Cruz, San Mateo, San Miguel, Coaxustenco y Santiaguito, o por el Antiguo convento franciscano que se levanta en este Pueblo Mágico donde te sorprenderá el rumor de la historia, con el templo de San Juan Bautista y su fachada en conjunto con el atrio.
En la Plaza Cívica podemos admirar la Fuente de la Tlanchana que, de noche, hace que las luces se diluyan en el líquido y broten de otro modo al salir el agua de nuevo.
El municipio de Metepec es reconocido por su zona típica y las variadas artesanías que se fabrican en barro y cerámica principalmente, en especial por una de ellas: el reconocido árbol de la vida. Metepec es un pueblo que huele a barro; siente el aroma que te rodea desde los talleres, los hogares y los mercados.
Un paseo por Metepec incluirá obligatoriamente la visita al conjunto arquitectónico conformado por la iglesia y el ex convento franciscano de San Juan Bautista de Metepec, la capilla del Calvario,
o una caminata por el cerro de los Magueyes hasta la ermita (en cuyos alrededores se han hallado enterramientos prehispánicos) y desde luego, la visita a los talleres artesanales, ya que la principal actividad del municipio es artesanal; es casi obligatorio visitar la Casa del Artesano y sus corredores, paseo preferido por los visitantes y en donde se muestran objetos que algunos de ellos van destinados en gran parte al mercado internacional. Ahí se exponen las piezas ganadoras de premios nacionales hechas por artesanos de Metepec. 
En los barrios de Santiaguito, la Santa Cruz, San Mateo y Espíritu Santo, los talleres se encuentran abiertos a todo el público para dar a conocer el proceso de fabricación.
Metepec, del náhuatl Metepētl, que significa "En el cerro de los magueyes".. Se encuentra ubicado cerca de la ciudad de Toluca y forma parte de la Zona Metropolitana del Valle de Toluca (ZMVT), 
cuya población estimada en 2010 es de 214,162 habitantes, siendo la quinta más importante de México. En este municipio se ubican los desarrollos inmobiliarios más exclusivos de la ZMVT. Tiene un PIB de casi 2000 millones de euros para una población de un poco más de 300,000 habitantes, lo que lo convierte en uno de los municipios más ricos del país con un alto grado de desarrollo.
A la sombra de la gran cultura teotihuacana, se asentaron en Metepec varios grupos, principalmente matlatzincas, que lograron un notable desarrollo al finalizar el primer milenio. La cultura matlatzinca alcanzó su esplendor en todo el Valle de Toluca entre los años 1000-1100 y de 1330 a 1522. Cuando Azcapotzalco dominó la política de los valles centrales, la región de Toluca se unió culturalmente a esa cabecera, así en ambos lugares se hablaban las lenguas matlatzinca y otomí, se adoraban los mismos dioses. El Imperio Azteca sometió a los Señoríos matlatzincas hacia 1470.
Los otomíes, fueron los primeros pobladores, y después, junto con los acolhuas, llegaron los mazahuas que se establecieron en lo que ahora es el norte del Estado de México, desde Xaltocán hasta Xiquipilco. En la cúspide del cerro los antiguos matlatzincas celebraban ceremonias propiciatorias y ritos funerarios. 
A la llegada de los frailes españoles, hacia 1526, ellos pretendieron borrar toda huella de idolatría prehispánica. La fundación cristiana de Metepec tuvo lugar en dicho año. Se le nombró San Juan Bautista Metepec. Las tierras de Metepec fueron entregadas en encomienda a Juan Alonso Gutiérrez de Altamirano, primo de Hernán Cortés, por sus servicios prestados en la conquistas del Valle de Toluca. En 1550 un sismo producido por el interior del volcán destruyó varios asentamientos matlazincas y españoles, siendo estos últimos los más afectados. Hacia 1534 se crea el corregimiento de Metepec, y en 1560 Metepec recibe la designación de Alcaldía Mayor teniendo a 36 pueblos bajo su jurisdicción.
 En 1569 se inicia la construcción del Convento Franciscano de San Juan Bautista, ubicándose la Catedral de la Alcaldía y en esta misma fecha se establece la Santa Inquisición. La vida en la época de la Colonia abundó en epidemias, construcción de templos, conflictos de tierras, sojuzgamiento, confrontación de ritos y tradiciones.
Si se dispone de tiempo, se puede seguir con un recorrido por las capillas coloniales, una copa de garañona en el bar 2 de Abril, y la Casa de Cultura, donde siempre hay alguna exposición interesante. Si es lunes de tianguis, hay que detenerse a comer un taco de plaza, o disfrutar de la puesta del sol desde el cerro de los Magueyes y quedarse a pasar un rato agradable escuchando música en los bares y peñas de los alrededores.

PASEAR POR EL CENTRO DE ARTESANÍAS. Buscar el centro de artesanías, vivir la algarabía de los trescientos artesanos que ofrecen sus productos de barro, vidrio soplado o palma. Piérdete entre los puestos y descubre verdaderas joyas de todos los precios y tamaños. Elige una inmensa cazuela para preparar un mole, unas macetas, los tradicionales soles sonrientes o un representativo árbol de la vida: auténticos tesoros compuestos de pequeñas figuras.
DESCUBRIR EL SECRETO DE LOS ÁRBOLES DE LA VIDA. Caminar hacia el viejo Metepec, por los barrios de Santiaguito, Santa Cruz, San Mateo, San Miguel y Espíritu Santo. Entra en los famosos talleres de los artesanos del barro. Pide a los maestros que te muestren el paso a paso que requiere crear una obra.
Un árbol de la vida es una escultura en barro fabricada comúnmente de forma artesanal en el centro de México, principalmente en el municipio de Metepec. Las imágenes representadas en las esculturas se usaron originalmente, durante el período colonial temprano, para enseñar la historia de la creación, según la Biblia, a los nativos de la región. La elaboración de esculturas de barro con forma de árboles comenzó en Izúcar de Matamoros,(Puebla), pero hoy en día su fabricación está más estrechamente identificada con Metepec. Se supone que la tradición dicta que deben representar ciertos pasajes bíblicos, como la historia de Adán y Eva, pero actualmente se crean árboles con temas completamente ajenos a la Biblia.
La creación de árboles de la vida es parte de la tradición alfarera y cerámica de la región montañosa central de México. La fabricación de cerámica en esa área, que incluye figuras de barro, data de entre 1800 a 1300 aC. La coloración de las figuras inició más tarde, después de que la influencia olmeca llegó a la zona. Alrededor del año 800 dC. la influencia de Teotihuacan trajo consigo el aplicar un simbolismo religioso a muchos objetos de cerámica. A partir de entonces, la cerámica matlatzinca continuó desarrollándose con múltiples influencias en lo que hoy es el Estado de México, ya que se encontraba en una posición estratégica entre el Valle de México y lo que ahora son los estados de Morelos y Guerrero.
Después de la conquista española, los frailes destruyeron los artículos que representaban a los antiguos dioses y los reemplazaron con imágenes de santos y de la iconografía cristiana. La representación de un «árbol de la vida» en las pinturas y otros medios se introdujo como una forma de evangelizar a la población nativa. Durante la mayor parte del período colonial, la cerámica en el Estado de México se producía principalmente para el autoconsumo y se convirtió en una fusión de técnicas y diseños españoles e indígenas. Se mantuvo así hasta la primera mitad del siglo XX, cuando comenzaron a fabricarse piezas decorativas e incluso de lujo. A este tipo de trabajos corresponde el árbol de la vida, especialmente aquellos que no tienen función religiosa. Los árboles no religiosos tienen temas como la muerte o la primavera.
La fabricación de esculturas de árboles de barro con el tema bíblico del Jardín del Edén. En Metepec los árboles se distinguen por estar pintados en colores brillantes. Los árboles de la vida han llegado a considerarse emblemáticos del municipio y son parte de una tradición de escultura en barro que solo se encuentra en Metepec. Otras esculturas comunes son las sirenas (un ejemplar gigante de estas se encuentra en una sección de la ciudad llamada Ciudad Típica), así como pegasos, gallos, leones y flores, entre otros.
El árbol de la vida más tradicional contiene una serie de imágenes importantes. En la parte superior de la escultura se coloca una imagen de Dios; debajo, las ramas del árbol tienen relación con la creación del mundo en siete días. Otras imágenes características son el sol y la luna, Adán y Eva y los animales, flores y frutos que simbolizan el paraíso. También aparece la serpiente de la historia bíblica en la parte inferior, al igual que el Arcángel Miguel que expulsó a Adán y Eva del Jardín del Edén. En general, la escultura del árbol se ve algo así como un candelabro. Los árboles se fabrican principalmente para uso religioso y decorativo, aunque aquellos que tienen quemadores de incienso es más probable que sean usados con motivos religiosos..
Los árboles están hechos de barro cocido en hornos de gas a baja temperatura. La mayoría miden entre 26 y 60 centímetros de altura y su creación puede tardar de dos semanas a tres meses. La fabricación de piezas extremadamente grandes puede tardar hasta tres años. Estos árboles varían en tamaño desde miniaturas hasta gigantescas esculturas públicas. La mayoría de los árboles son creados y vendidos por los propios artesanos que han aprendido a elaborarlos de sus padres y abuelos.

El Árbol de la vida es una colorida artesanía de barro que posee una profunda significación, parte de la cual es el encuentro de dos mundos: por un lado, contiene elementos folclóricos propios de la cultura mexicana y, por otro, oculta un sentido religioso entre sus múltiples formas e increíbles detalles.
Lo cierto es que, aunque el Árbol de la vida nació como un instrumento de evangelización, tiene sus orígenes más remotos en el grado de perfección alcanzado por los alfareros otomíes y otras etnias que habitaban el territorio de lo que hoy es el Estado de México, pero no fue sino hasta la época colonial que se comenzaron a utilizar las esculturas de barro para transmitir el mensaje de la Biblia a los indígenas; con el Árbol de la vida se intentó enseñar a los habitantes del Anáhuac la versión creacionista del mundo. Es por esta razón que una de las figuras centrales de muchos de los Árboles de la vida que aún hoy día se fabrican, es Adán y Eva en el jardín del Edén.
Uno de los mecanismos más efectivos implementados por los misioneros, fue el de ‘hacer versiones’ cristianizadas de distintos aspectos culturales que ya existían en el México prehispánico, y la alfarería no fue la excepción. De ésta manera, toda alegoría a las antiguas deidades fue sustituida por las representaciones de la teoría creacionista bíblica. Según la historia, los misioneros cristianos pidieron a los artesanos indígenas la fabricación de una pieza de barro que simbolizara el árbol del conocimiento, en cuya copa estaría la representación de Dios y a cuyos pies estarían Adán y Eva, así como la serpiente incitándoles a comer el fruto prohibido. Más tarde, durante el virreinato, los propios artesanos fueron agregando diversos elementos que en un principio no escapaban al contexto bíblico, como vírgenes y arcángeles, así como la imagen de algunos santos y patronos dependiendo del lugar; pero durante el siglo XIX los alfareros comenzaron a recuperar mucho de los antiguos elementos prehispánicos que habían sido eliminados, añadiendo además al Árbol de la vida escenas de la vida cotidiana.
Fue también durante esta época en la que además de convertirse en una extraordinaria combinación de motivos indígenas y europeos, el Árbol de la vida pasó de ser una obra fabricada con empeño y fervor a la fe católica, a toda una maravilla folclórica que hizo ganar al pueblo mágico de Metepec la fama de la que hasta la fecha goza. Pronto, debido a su belleza, el Árbol de la vida comenzó a ser fabricado por encargo para su uso doméstico y casi estrictamente decorativo: para la primera mitad del siglo XX (a mediados de la década de los 30 según algunos reportes) el Árbol de la vida ya era una artesanía que se mercaba al por mayor, convirtiéndose rápidamente en una de las principales fuentes de ingresos para los habitantes de Metepec.
En las últimas décadas han aparecido variantes de la artesanía. Muchos árboles tienen un tema único, pero el más común es la dualidad entre la vida y la muerte y la relación del hombre con el mundo natural. Sin embargo, a menudo mantienen los elementos esenciales, como las imágenes de Adán y Eva. Sin embargo, los entendidos insisten en que los árboles que no representan el Jardín del Edén no pueden considerarse verdaderos árboles de la vida.

SER UN ALFARERO. Conviértete en alfarero y ayuda a preparar el barro, amasa con fuerza la mezcla fría y húmeda. Descubre la figura que surge de la amalgama que huele a tierra y decórala como un maestro. Acompaña la pieza hasta el horno y admira cómo las llamas rojas crecen y cuecen la pieza hasta que está terminada.
El Municipio de Metepec es poseedor de un valioso patrimonio histórico, manifestado en su arquitectura de carácter religioso. Este patrimonio arquitectónico fue producto en gran medida, del establecimiento de los misioneros franciscanos en la antigua provincia de Metepec; los frailes fundaron en el siglo XVI un convento dedicado a San Juan Bautista, el que tuvo funciones de colegio y casi al tiempo de erigir este convento, los evangelizadores edificaron algunas de las capillas de los barrios y pueblos. Las construcciones religiosas, en su mayoría son de adobe, reforzadas con grandes contrafuertes de mampostería, mientras que los templos se realizaron en piedra con esbeltos campanarios. En la Ciudad Típica destaca el Convento de San Juan Bautista, del cual se tienen noticias desde el año 1585 a través de las crónicas de Fray Alonso Ponce durante su visita a la Nueva España que hace alusión a los claustros alto y bajo. Más tarde se levantó el actual Templo Parroquial construido durante el siglo XVIII, cuyos anexos se edificaron posteriormente.
En el año 2010 el Ayuntamiento de Metepec realizó obras para la rehabilitación de la imagen urbana en el primer cuadro del Centro Histórico, que consistieron en el mejoramiento de fachadas, aplicación de pintura de acuerdo a una paleta autorizada por el INAH, cambio de anuncios comerciales y rótulos, entre otras acciones.

miércoles, 11 de abril de 2018

- La gran Basílica de Soriano


La Basílica del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores, o simplemente, Basílica de Soriano, es un santuario mariano ubicado en la cabecera municipal del municipio de Colón (Querétaro)
Es el centro de culto de una imagen de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, es una imagen de madera policromada muy venerada en la zona del bajío mexicano.que recibe anualmente más de dos millones de peregrinos, convirtiéndose en un centro de culto mariano de gran importancia para la zona de El Bajio.
La advocación de La Virgen de Los Dolores de Soriano fue declarada patrona de la Diócesis de Querétaro
Construido entre 1880 y 1912, se encuentra anexo a la misión de santo Domingo de Soriano. La escultura de la Virgen María ha sido venerada por más de trecientos años en esa localidad en lo que fuera la misión chichimeca de Santo Domingo de Soriano, una de las más prósperas de las misiones queretanas. 
La zona fue considerada por muchos años como la puerta de entrada a la Sierra Gorda queretana
 La historia señala que su construcción se debe a la gran afluencia de peregrinaciones al templo de santo Domingo para venerar a la imagen de la Virgen de los Dolores

Con características arquitectónicas del neoclásico, es un templo de planta de cruz latina con interiores ornamentados con monogramas de María y cruces griegas doradas, el templo se distingue por sus grandes dimensiones y su magnificencia artística.
Cronologia:
1880: se pone la primera piedra.
1912: el templo es consagrado a la Virgen de los Dolores de Soriano.
1962: es declarado santuario.
2008: el 8 de noviembre el Papa Benedicto XVI le concede el título de Basílica menor.



En el Museo de la Basílica se guardan muchos "ex-votos", testimonios de gratitud a la Virgen:

- Bernal en Querétaro


La Peña de Bernal es el tercer monolito más grande del mundo, está localizado en el pueblo de Bernal que pertenece al municipio de Ezequiel Montes en el estado de Querétaro. Según estudios realizados, la peña se formó a partir de un volcán que agotó su actividad, posteriormente la lava del interior se volvió sólida y la erosión que sufrió a través de lo años hizo desaparecer los restos del volcán. El magma sólido que quedó es lo que constituye y da forma al monolito.
La palabra «Bernal», que da su nombre tanto al pueblo, como al monolito, según la página web del municipio es de origen árabe y fue usada por los españoles para «denominar algún peñasco grande y alargado que se encontraba aislado». Ma'hando que es una palabra en lengua otomí y De'hendo palabra en lengua chichimeca, significan igualmente: «en medio de dos». Cada año el 21 de marzo, durante el equinoccio de primavera, miles de turistas se dan cita en la peña y sus alrededores, para una fiesta «místico-religiosa»
La Peña de Bernal es el tercer monolito más grande del mundo, luego del Peñón de Gibraltar y del Pan de Azúcar en Río de Janeiro, Brasil. Tiene una altitud de 2.515 ms y de 288 metros de altura. Se considera que esta formación rocosa tiene una existencia de más 10 millones de años y que procede de un volcán que a través de los años se volvió inactivo y que la lava en su interior se solidificó, luego la erosión y el tiempo hicieron desaparecer el resto del volcán y quedó solo el magma sólido.
Se encuentra ubicado a 57 km de la capital del estado de Querétaro, en el kilómetro 200 de la autopista México - Querétaro. El pueblo fue fundado en el año de 1642, cuando varias familias españolas tomaron posesión de las tierras que eran habitadas por indígenas chichimecas, su fuente de subsistencia en la época del virreinato fue la minería. En años recientes Bernal se sostiene principalmente de las actividades turísticas. En febrero de 2006 fue catalogado como «Pueblo Mágico», por la Secretaría de Turismo de México, «por sus atributos simbólicos, leyendas e historia», este calificativo se otorga como un reconocimiento a la preservación del patrimonio tanto cultural como histórico.
En noviembre de 2007, la Peña de Bernal recibió una presea de la Secretaría de Turismo y TV Azteca reconociéndola como una de las 13 Maravillas de México y considerándola como un destino turístico con gran relevancia histórica y cultural. 
En septiembre de 2009, fueron inscritos en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco: «Lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán: la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado».
Cada 21 de marzo, en el equinoccio de primavera, se reúnen en la peña miles de turistas, en una festividad místico-religiosa. Las personas acuden a como dicen ellas, «cargarse de energía», que se creé transmiten las piedras monolíticas y los yacimientos minerales del interior.