jueves, 8 de noviembre de 2018

- Santa Cruz de Zacate (Tepic)


Tepic (Nayarit): en la Parroquia de la Santa Cruz de Zacate (ubicada en calzada de la Cruz y Ejército Nacional de esta ciudad), se encuentra un milagro que durante casi 400 años ha estado presente de acuerdo a la tradición católica.
Según la leyenda, en el año 1619, en las inmediaciones de la ciudad, apareció la figura de una cruz formada por las hierbas silvestres del lugar. Desde un principio se le atribuyeron a dicha cruz muchos milagros, por lo que su devoción comenzó a extenderse.
Para 1694 el jesuita Francisco de Florencia da cuenta de la modesta ermita de la Santa Cruz de Tepic como uno de los célebres santuarios de la entonces Nueva Galicia. En 1784 se construyó en las inmediaciones de la prodigiosa cruz el convento franciscano más importante de la región, en el que estuvo hospedado en varias ocasiones el célebre “evangelizador de las Californias”, san Junípero Serra y que actualmente es la sede de la Secretaría de Turismo del gobierno de Nayarit.
Fue un joven arriero quien, según Domingo Lázaro de Arregui, descubrió en el año 1619, en Tepic, hoy capital del Estado de Nayarit, la maravillosa Cruz de Zacate, que a la fecha, a cuatro siglos de distancia, luce tan verde, fresca y lozana como en el día de su aparición. ¿Es éste un prodigio natural o divino?. Los hechos son los siguientes: Existe una tradición de que la cruz apareció en 1540, pero el primer historiador que documenta el hecho es Arregui, quien en su Descripción de la Nueva Galicia dice que fue en 1619 cuando cerca de Tepic, habitado entonces por 40 indios y 15 españoles dedicados al acarreo de sal con recuas de mulas, iba un mozo arreando unas bestias, montado en una yegua, cuando de pronto ésta se detuvo y, por más que la espoleaba, ya no quiso caminar.
 Fue entonces cuando vio en el suelo una cruz de zacate bien proporcionada, que se formaba con tierra esponjada respecto al área colindante, y recortada por vereditas de casi tres varas de largo y de más de una vara de ancho (la vara mexicana vale 0.838 metros).
 Había también diferencia entre la hierba que formaba la cruz y la del resto del campo, ya que mientras la primera era menuda, corta y espaciada, la restante era alta y espesa.
 Volvió el arriero a Tepic, y al dar razón de ello, fue mucha gente a ver la cruz, y las mujeres comenzaron a coger de esta yerba para curar enfermedades. Luego se hizo una ramadilla para decir misa y así quedó hasta hoy continuando la gente pía en aprovecharse de la piedra y yerba, y Nuestro Señor en darles con ella buenos sucesos con que corre nombre que hace milagros, dice Arregui en su informe de 1622.
Se erigió un santuario y luego un convento franciscano
Pronto fue construido al lado de la cruz un santuario, considerado en 1694 por el jesuita Francisco Florencia como uno de los más célebres de la Nueva Galicia. Y en 1784 se edificó a un costado de la iglesia el convento franciscano donde vivió el famoso misionero fray Junípero Serra, fundador de las Californias.

 Varios autores se han ocupado de este raro fenómeno, entre ellos Rafael Landívar, quien en su obra Rusticatio Mexicana (1781) dice que la cruz verdeguea cubierta de florido césped, sin morir nunca, no se reseca por el frío invernal, y ni siquiera se amarilla con las rígidas escarchas. Antes bien–agrega-,mientras languidecen los campos del pueblo bajo el hielo, ella sola mantiene sin desmayar el verdor de su mullida hierba.
No es menos de admirar –añade Landívar- el desusado prodigio por el cual la cruz, como traspasada por agudos clavos, en el lugar propio de éstos produce siempre tres espigas que sobresalen del resto del césped, verdes al mismo tiempo que éste. Y más aún, la cruz maravillosa, taladrada en el costado, en el lugar de la llaga (donde la lanza cruel descubrió el corazón), muestra una abertura que mana rojo caudal.
 Por otra parte, se dice que durante la Guerra de Reforma, que enfrentó en el siglo XIX a conservadores y liberales, el coronel Antonio Rojas destruyó la Cruz de Zacate, pero que ésta milagrosamente brotó de nuevo.
Aún los no creyentes admiran lo inexplicable del milagro
Hoy se ubica en el mismo sitio la Parroquia de la Santa Cruz de Zacate, entre Calzada de la Cruz y Ejército Nacional, Zona Centro, de la ciudad de Tepic. El templo alberga, protegida por altos muros y una reja de hierro, la legendaria cruz, a la que se siguen atribuyendo muchos milagros, según los exvotos de mármol ahí colocados.
La Diócesis de Tepic asegura que la Cruz de Zacate no recibe cultivo alguno, ni en tiempos de lluvias, ni en las secas, ni en temporada invernal. Por todo ello los fieles católicos la consideramos como una bendición de Dios, y hay que resaltar que aún los no creyentes admiran lo inexplicable del milagro.
Esta cruz no recibe ningún cultivo, ni en tiempo de aguas ni de secas, ni en heladas, por ello los católicos la consideran como una bendición de Dios, siendo incluso destruida en tiempos de las Leyes de Reforma, por el Coronel Antonio Rojas, y se dice que brotó milagrosamente de nuevo. Hoy en día es un sitio de culto y agradecimiento de parte de todos los creyentes a esta cruz a la que se la atribuyen muchos milagros.
La Cruz, descubierta por un mozo
Al visitar la Santa Cruz de Zacate en sus paredes es posible encontrar esta historia: “La Santa Cruz de Zacate, que se venera en el templo que lleva su nombre en la ciudad de Tepic, Nayarit, apareció, según algunos, el año de 1540, aunque hay historiadores como Domingo Lázaro de Arregui que habla de 1619 como la fecha de su aparición”.
La aparición fue en el año 1621, donde es la iglesia La Cruz de Zacate. Un día un muchacho llevó a sus mulas a pastar una se le escapo y fue a buscarla y vio que el animal no avanzaba no quería pisar el pasto, las demás mulas lo siguieron y también hicieron lo mismo, otras corrían por otros lados pero no pasaban por una pequeña explanada en forma de una cruz, el joven dio la noticia, el dueño fue y vio que sobresalía de la tierra un zacate en forma de cruz mucho más alta que las otras y esponjada, en el campo sobresalía La Cruz de Zacate. Se le dio información a los sacerdotes por que la personas empezaron hacer bálsamos con esas hierbas las sancochaban y milagrosamente sanaban.

Cabe señalar que sacaban cargas de tierra en esa cruz y al otro día parecía que nadie había hecho nada, ahí seguía el zacate. Dicen que nunca se le da mantenimiento y que es una maravilla del señor. 

El Padre Domingo Lázaro de Arregui, cronista de aquella época, en sus escritos “Descripción de la Nueva Galicia” (descripción que debía enviar a la real audiencia de España), nos relata la aparición de la Santa Cruz de esta manera: “ entre el pueblo de Tepic y Xalisco, como dos o tres tiros de Arcabuz hacia la Serranía que llaman Xalisco (Cerro de San Juan), el año de seiscientos diez y nueve (1619), andando un mozo arreando unas bestias se le paró la yegua en que iba corriendo y no quiso pasar, y reparando él después de haberla dado de las espuelas y hecho otras diligencias para que pasase, vio en el suelo una señal de una cruz en esta manera, que un pedacillo de campo como de diez o doce varas de ámbito de la tierra, estando alfo más esponjadita se levantaba más que lo a ella vecino, había diferencia en la yerba a los demás de aquellos campos, porque siendo ella toda muy alta y espesa, esta era menuda, corta y clarisespesa y crespa y divisa en cuatro ángulos por dos vereditas muy limpias que hacían una cruz muy proporcionada de casi tres varas cada vereda de largo y de más de una vara de ancho…”
Una cruz centenaria y milagrosa
La noticia cundió rápidamente por toda la región, a tal grado que habitantes del lugar comenzaron a recoger de aquel verde zacate y aplicarlo en bebidas para encontrar el alivio a sus añejos males; mientras que la tierra donde había aparecido la cruz se la aplicaban para aliviar otros padecimientos físicos, por lo que al recobrar la salud señalaban a la Cruz de Zacate como una manifestación divina capaz de realizar milagros.
Otra leyenda de la Iglesia Católica relata que en tiempos de las leyes de Reforma, la Santa Cruz de Zacate fue destruida por el terrible coronel Antonio Rojas, brotando milagrosamente de nuevo. 
De acuerdo a la Diócesis de Tepic, "la Cruz de Zacate no recibe cultivo alguno, ni en tiempos de lluvias, ni en las secas, ni en temporada invernal; por todo ello, los fieles católicos la consideramos como una bendición de Dios, y hay que resaltar que aún los no creyentes admiran lo inexplicable del milagro".
Acerca del Ex Convento de la Cruz de Zacate de Tepic
Una placa nos indica que fue 1540 cuando se fundó este templo de la Cruz de Zacate. Templo que aloja la famosa cruz considerada milagrosa y fue justo en este lugar en donde estaba dibujada en el suelo cubierta de zacate que los francisanos decidieron levantar el templo.
 A un costado del Templo de la Cruz de Zacate se encuentra el Ex Convento de la Cruz, construido en el año de 1784 para refugios religiosos, así es como este edificio entra a la historia por haber sido morada de Fray Junípero Serra, misionero fundador de lo que ahora son las Californias. 
Y se edificó a un costado de la iglesia el convento franciscano donde vivió el famoso misionero fray Junípero Serra, fundador de las Californias.
Este convento franciscano funcionará como refugio de religiosos franciscanos, aquí vivió fray Junípero Serra, misionero fundador de las Californias. Se conserva una habitación en la que vivió, con algunos muebles.
Nombrado prefecto de Baja California, parte a su destino. Permanece en Tepic seis meses, donde realiza trabajo pastoral, y se embarca de San Blas a Loreto en 1768, a reconstruir las misiones abandonadas por los jesuitas tras su expulsión.
La travesía la hace a pie, renqueando por la pierna supurante que sólo ocasionalmente sana. Viaja de San Diego a San Blas. Enfermo, se restablece en Tepic y en Guadalajara recae y casi muere. Se recupera y continúa hasta Querétaro, donde de nuevo se halla delicado. Llega a San Fernando y lo recibe el virrey, de quien obtiene todo el apoyo para la Nueva California.
Los 300 años de San Junípero Serra
300 años de Fray Junípero Serra: el padrecito cojo que desde Tepic se fue a fundar California. Ni una corona ni una sencilla flor ni un discurso cívico ni una guardia de honor. Nada importó que el 24 de noviembre se cumplieran trescientos años del nacimiento de Fray Junípero Serra. La estatua del franciscano en el ex convento de La Cruz permaneció olvidada, oculta entre los árboles.
El hombrecillo cojo de un metro cincuenta centímetros de estatura, misionero conquistador de la Alta California, venerado en el Capitolio, Washington, DC., como uno de los padres fundadores de Estados Unidos, tuvo para sí un silencio doloroso en Tepic, donde vivió seis meses, y en el puerto de San Blas, a cuyo cierre se opuso ante el virrey por su importancia estratégica.
Tal vez a algunos el nombre del franciscano sólo les genere la imagen de un céntrico hotel en Tepic, una escuela, alguna calle y una estatua en la Cruz. Pero Miguel José Serra Ferrer, su verdadero nombre hasta que tomó el de Junípero al profesar en la Orden de los Franciscanos, fue el último de los conquistadores de España en América, en especial en la Alta California, resistente a la conquista armada, donde fundó misiones con una organización social que la convirtieron en una exitosa y opulenta república comunitaria.
Junípero Serra nació en Petra, un pequeño pueblo de la isla de Mallorca (España), el 24 de noviembre de 1713. Desde niño hasta su muerte, vivió las más duras pruebas de la adversidad. Tras hacer sus primeros estudios en dos colegios solicitó su admisión en la Orden de los Franciscanos. Se le rechazó por su estatura y aspecto, que eran la de un niño enfermizo. Tuvieron que abogar sus maestros para que fuera admitido en una segunda oportunidad. Fue ordenado sacerdote en 1737 y tuvo una carrera académica exitosa que destacó por sus debates teológicos, habilidad que habría de serle muy útil para defenderse personalmente de futuros adversarios y enemigos de sus misiones y plan de expansión.
Hombre de ideas y oración, no le atrajo seguir en la academia o buscar un cargo en la orden. Puso la mira en América. Cuando supo que el Colegio de San Fernando reclutaba misioneros en España para Nueva España, envió su solicitud para embarcarse. La petición llegó tarde: los 33 religiosos ya estaban enlistados. Cuando cinco andaluces que no habían visto jamás el mar declinaron, hubo espacio para él y Francisco Palau, que lo acompañaría en América hasta su muerte.
En México se le envía como prefecto a las misiones de Sierra Gorda, en el actual estado de Querétaro, de 1750 a 1758. Ahí sufre una picadura de alacrán, que le deja ulceraciones que le acompañarán en todas sus caminatas y volverán precaria su salud.
En 1758 es nombrado para ir a tierras apaches en Texas, pero el triunfo de éstos sobre los españoles le hace regresar a la capital de Nueva España, donde se desempeña como predicador.
Nombrado prefecto de Baja California, parte a su destino. Permanece en Tepic seis meses, donde realiza trabajo pastoral, y se embarca de San Blas a Loreto en 1768, a reconstruir las misiones abandonadas por los jesuitas tras su expulsión.
La travesía la hace a pie, renqueando por la pierna supurante que sólo ocasionalmente sana. El fraile tiene piernas demasiado cortas para caminar, pero aun más para montar en jornadas de diez horas, a lo que es obligado cuando la inflamación de la pierna le hace imposible la caminata.
De 1769 a 1772 funda las misiones de San Diego, San Carlos (primero en Monterrey y luego la cambia al Carmelo), San Antonio, San Gabriel y San Luis Obispo. Acompañados los religiosos de algunos soldados para su protección personal, cargando en mulas algunos granos, chocolate y tabaco, se instalan y a cambio de algún alimento van convirtiendo al cristianismo a los grupos indígenas nómadas, que poco a poco se instalan en las misiones y aprenden a cultivar granos, a criar vacas y gallinas y engordar puercos. Los franciscanos aprenden su lengua para enseñarles el catecismo y les regalan trozos de tela para que se vistan, pues no acostumbraban a hacerlo. Relatan los misioneros que cuando las mujeres nativas vieron una imagen de la Virgen (nunca habían visto imagen alguna) le ofrecían sus pechos porque les parecía muy pálida y frágil para amamantar al niño que traía en brazos.
Por desacuerdo con el comandante de Monterrey, Pedro Fages, jefe militar de la nueva conquista, no puede fundar San Buenaventura. Decide buscar personalmente al virrey Bucareli para tratar el asunto. Viaja de San Diego a San Blas. Enfermo, se restablece en Tepic y en Guadalajara recae y casi muere. Se recupera y continúa hasta Querétaro, donde de nuevo se halla delicado. Llega a San Fernando. Lo recibe el virrey, de quien obtiene todo el apoyo para la Nueva California.
De regreso a la Alta California funda San Juan Capistrano. Meses después tiene lugar una rebelión de los indios, que asaltan la Misión de San Diego y dan muerte al franciscano Luis Jaume. Los misioneros obtienen el perdón para los asesinos y los defienden de la autoridad civil, que quiere darles muerte. Los reintegran a la vida comunitaria de las misiones.
En 1776 reconstruye San Diego y envía a Francisco Palou a fundar la Misión de San Francisco. Un año más tarde funda la Misión de Santa Clara. Funda por fin San Buenaventura en 1782.
Al final de sus días Junípero sufrió además de sus llagas supurantes, su pecho que le ahoga, la amenaza de dejar la Alta California en manos de los dominicos, que administraban las misiones de Baja California. Los franciscanos dejarían su obra. El proyecto no tuvo éxito al comparar la prosperidad de las misiones franciscanas y la ruina de las dominicas.
El misionero Fray Junípero Serra nacido en Petra (Mallorca-España) murió el 28 de agosto de 1784 en el Carmelo. Los franciscanos habrían de permanecer otros 50 años en esa república de California. Su biógrafo Omer Englebert la llama "república cristiana, de tipo comunitario (...) Lo mismo en su producción que en su distribución, las riquezas eran comunes; todos los bienes materiales pertenecían a la comunidad; igual que los frailes, los indios no poseían nada en particular".
En Nayarit, nuestra estatua y celda en honor al fraile defensor de San Blas quedaron en el olvido. Ni un Padre nuestro mereció en el templo de La Cruz de Zacate, pese a que Juan Pablo II le beatificó el 25 de septiembre de 1988.
9 de Mayo 2019:
Homilia de los 400 años de la aparición de la Santa Cruz de Zacate (*)
Nos hemos congregado hoy para esta celebración, recordando un hecho histórico acaecido hace 400 años en este lugar,(en Tepic-Nayarit, México) la aparición de la Santa Cruz de Zacate. Conviene preguntarnos a la luz de la Palabra de Dios que ha sido proclamada: ¿Entendemos lo que estamos celebrando?
El Dios revelado por Jesucristo va dejando sus huellas a través de signos, que permiten descubrir su presencia amorosa pero discreta y escondida, porque respeta la libertad del hombre, y desea encontrarse con su creatura predilecta, no por la evidencia de su ser, sino a través de la relación propositiva y solidaria entre las personas, para lo cual el diálogo se vuelve el instrumento que lo realiza.
Cuando nos abrimos al diálogo en la disposición franca de encontrar la verdad y descubrir la voluntad de Dios Padre en mi vida, entonces el diálogo se convierte en luz, y aprendemos a poner en común nuestra experiencia para iluminarla y enriquecerla mutuamente con nuestros prójimos.
La Santa Cruz de Zacate es un signo que apareció y maravilló a sus testigos, y ha sido por 4 centurias un signo que ha motivado la fe de muchas generaciones; que recuerda la Cruz de Cristo y a quienes abren su corazón para interpretar el hecho y dejarse cuestionar por la presencia misteriosa y escondida de Dios.
Han sido muchos, los que mirando y visitando esta Cruz de Zacate, han invocado la Cruz de Cristo, y han descubierto al verdadero Dios, por quien se vive.
Así, los signos se vuelven lámparas para el creyente, quien llega paso a paso a la experiencia de encontrarse con el Espíritu del Señor Jesús, en diversas circunstancias de la vida, y alcanza con el tiempo y la constancia, la convicción y certeza moral que Dios Padre nos acompaña y nos manifiesta en todas las circunstancias su infinito amor y su inmensa misericordia.
Por eso, hoy, por estos 400 años de la aparición de la Santa Cruz de Zacate en este lugar, celebramos la Eucaristía, en gratitud a Dios Padre, no solamente por el hecho de la aparición de la Santa Cruz, sino también por todos los frutos de vida cristiana que ha generado su presencia a lo largo de estos siglos y pidiendo los siga realizando a lo largo del tiempo.
Quienes aquí nacimos y desde niños hemos conocido este maravilloso signo de la Santa Cruz de Zacate agradecemos a Dios, que en su generosidad nos ha regalado esta huella de su presencia. Y la mejor manera de gratitud es darlo a conocer a quienes se integran como residentes o quienes pasan como visitantes, y dar a conocer los frutos de fe que va suscitando de generación en generación.
Que el Señor Jesús, quien en su Encarnación manifestó la fuerza del Espíritu Santo, y asumió la cruz, como signo elocuente del amor de Dios Padre, ya que la cruz de sentencia de muerte pasó a ser la cruz salvífica, que nos hace pasar de la muerte a la vida, convirtiéndola en Cruz Gloriosa, nos ayude a vivir toda adversidad, cualquiera que sea su origen, con la confianza plena en que asumiremos la cruz que nos toque, como Jesús lo hizo, para encontrar la salvación y la vida verdadera. ¡Que así sea!
+Carlos Cardenal Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México

Hace 400 años apareció esta cruz de zacate que no se ha secado
Aunque han existido intentos de destruirla al dejarla en el abandono, como ocurrió a raíz de las Leyes de Reforma, la cruz ha permanecido intacta.
Hace 400 años, el 9 de mayo de 1619, un signo religioso apareció en los verdes campos de lo que hoy es Tepic, en Nayarit, el cual fue claramente entendido e identificado por los pocos habitantes que entonces tenía la naciente ciudad: era una gran cruz.
Según refiere en su crónica Fray Domingo de Arregui, el escrito más antiguo que existe sobre dicho suceso, en aquel entonces la población de aquel lugar no llegaba a 60 personas, de las cuales, la mayor parte eran indígenas y un puñado de españoles.
La historia refiere que un arriero detuvo sus mulas al pie de una cruz que se encontraba en el suelo, formada con zacate, y que medía varios metros de largo. Tras descubrirla, dio parte a los pobladores, quienes pronto comenzaron a venerarla.
Los franciscanos, al ver que la cruz permanecía intacta al paso de los años sin que nadie le diera cuidados de jardinería, pues jamás perdía su forma, ni en lo alto de la hierba, ni tampoco se extendía hacia los lados, decidieron construir en ese lugar un convento y una iglesia, que es la más antigua de la región. Con el tiempo se convirtió en uno de los santuarios más frecuentados de la provincia de Nueva Galicia, que abarcaba los actuales estados de Nayarit, Jalisco y Zacatecas.
Así han pasado cuatro siglos, y aunque han existido intentos por destruirla al dejarla en el abandono –como ocurrió hacia 1860 a raíz de las Leyes de Reforma, cuando el templo fue ocupado por militares y funcionó como un hospital– la cruz ha permanecido intacta, ya sea en tiempos de lluvia o de sequía.
Al paso de los años, la cruz de zacate, que se encontraba en el exterior del templo, formó parte de la iglesia cuando se le edificó una capilla adjunta, sin techo, lo que permite que le lleguen los rayos del sol y las lluvia cuando éstas ocurren.
En esta capilla hay decenas de exvotos y reconocimientos de milagros que han ocurrido a través de los años, y es frecuentada por peregrinos y personas devotas que saben que esa cruz de zacate representa  la Cruz de Cristo.
(*)Zacate:
-México: Estropajo o paño usado para distintas labores de higiene doméstica.
·         -América Central: Nombre genérico de varias especies de hierba que sirven de pasto y forraje. “encendieron lumbre con zacate y leños secos”
-América Central Conjunto de plantas sin tronco con hojas de color verde, finas, cortas y tupidas, que se plantan en jardines por motivos ornamentales y en terrenos deportivos para cubrir el suelo.





miércoles, 31 de octubre de 2018

- El Nevado de Toluca, volcán accesible

El Nevado de Toluca, también llamado en náhuatl: "Xinantécatl" (Hombre desnudo), es un volcán mexicano ubicado entre los valles de Toluca y Tenango (Valle del Matlatzinco). 
Se localiza a 22 km al suroeste de Toluca, capital del Estado de México. La altura del volcán es de 4.680 ms. El volcán presenta actividad sísmica y se encuentra dentro de la lista de volcanes activos de México. 
Alcanza una elevación de 4.680 ms por lo que es la cuarta formación más alta de México y forma parte de la Cordillera Neovolcánica Transversal y del Cinturón de Fuego del Pacífico. Pertenece al Parque Nacional de los Venados y al Parque Nacional Nevado de Toluca, que comprende todo el Valle de Toluca y el de Tenango, así como los municipios de ZinacantepecCalimaya, Tenancingo, Toluca, Tenango del Valle, Villa Guerrero, Coatepec Harinas y Temascaltepec. El volcán esta activo sísmicamente.
Su suelo está compuesto de calcio, fósforo, hierro, silicio, zinc, potasio, carbono, sulfato y polvorín de las montañas o estroncio.
La temperatura media anual es de -4 °C a 12 °C. En las faldas del volcán el clima es templado y muy lluvioso en verano, fresco y muy frío en invierno; en la cumbre, fresco y frío en verano, polar de alta montaña en invierno o cuando está nevado.
Su vertiente meridional desciende hacia la depresión del Balsas, mientras que la ladera septentrional enlaza con el valle de Toluca, la ladera sur con el valle de Tenango, la ladera norte con el municipio de Zinacantepec y la ladera occidental con el valle de Temascaltepec.
A los 4100 m. de altura se desarrollan bosques de encinas y coníferas, grimos, helechos y arbustos; a mayor altura sólo crecen las gramíneas, pastos, musgos y algas. 
La fauna se compone, de zarigüeyas, venados cola blanca, conejos teporingos, conejos de las nieves, coyotes, mapaches, ardillas, chinchillas, halcones, águilas reales, lagartos serranos y cucos, ganado bovino, porcino, equino y ovino.Además, truchas arco iris, suchos o truchas blancas, mayús, huachis y lamos.
Actualmente no se puede acceder al cráter en auto, solo hasta "la pluma"; esto debido al mal comportamiento de visitantes irrespetuosos que dejaban basura. A la pluma se llega por un camino de terracería desde la parte baja del volcán; por desgracia, el tremendo flujo de visitantes inconscientes, descuidados y mal equipados degrada mucho el delicado ecosistema de la montaña, además de provocar accidentes menores como torceduras de tobillos, y graves como roturas de rodillas.

El trayecto bastante sinuoso se cubre en aproximadamente 40 minutos, pasando primero por una caseta donde se paga el boleto de acceso, casi al pie del volcán perteneciente al Parque Nacional de Los Venados, y después por la del Parque Nacional Nevado de Toluca, ubicada a unos 6 km del cráter y que da acceso al mismo. 
Se recomienda extrema precaución en este último tramo tanto en el ascenso como en el descenso, ya que la altura, la gran cantidad de curvas y la estrechez del camino en algunos sectores lo pueden volver peligroso. Estos 6 km se pueden recorrer en bicicleta de montaña o cargar la bicicleta para hacer un recorrido de cerca de un kilómetro por veredas pedregosas, pero dado que es ascenso muchos ciclistas lo prefieren aunque al regreso bajan por el camino de 6 km.

Mucho mejor que el trayecto en auto es la aproximación a pie desde la caseta de Los Venados; se trata de alrededor de una hora por senderos entre el bosque, hasta llegar a los farallones suroeste del volcán, cerca de una estación repetidora de microondas, desde donde se puede girar: a la izquierda para acceder al cráter por la ruta normal para turistas, 
bajar a las lagunas y subir por los arenales a la cima; a la derecha para atacar el Pico del Fraile de lado y por una vertiente arenosa entre las dos cimas (siete-ocho horas ida y vuelta desde la estación de microondas); o enfrentarse directamente a la imponente mole de arena y piedra suelta del Pico del Águila (cinco horas). Estas dos últimas rutas requieren de una excelente condición física y de piolet y crampones si está nevado; los bastones telescópicos también resultan muy útiles. 
El Pico del Águila tuvo por años en su parte más alta una cruz metálica de tres metros de altura, derribada por circunstancias desconocidas en marzo de 2010 y que ahora reposa unos diez metros más abajo en el exterior del cráter, que quizá fungía como pararrayos. 
Existen infinidad de recorridos alternos dependiendo del grupo, el tiempo disponible, la experiencia y el equipo que se lleve consigo, como la exigente travesía de todo el borde del cráter (ocho-nueve horas a buen paso y de dos a cuatro horas corriendo, sin tomar en cuenta la aproximación). 
Para el descenso uno puede deshacer la ruta o deslizarse por pendientes adyacentes; en última instancia, siempre puede emprenderse la retirada descendiendo al fondo del cráter y escapando por el camino de terracería.
Desde las cimas y laderas pueden apreciarse los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, y a lo lejos, si hay buen tiempo y cielo despejado, la Malinche y el Citlaltépetl por el oriente. Al oeste se aprecian el valle del Matlazinco y el Volcán de Colima. Es notoria la gran cantidad de contaminación que puede verse suspendida sobre el valle de Toluca, así como la formación de nubes y su cobertura.
Como podemos ver, el Nevado es el símbolo de la ciudad de Toluca, la más alta de Norteamérica y cuyo clima hace honor a este dato.
El nevado de Toluca, un ambiente natural que identifica a la capital mexiquense, es uno de los espacios donde propios y ajenos disfrutan de un aire fresco, de una experiencia única e inolvidable. Además de ser una geoforma de belleza inigualable, es el marco perfecto para realizar actividades familiares, principalmente en la época navideña.
Cabe mencionar que esta actividad se hace más común con el tiempo, y ahora personas de municipios y estados aledaños han participado en ella.
Notas para un viaje al Nevado de Toluca
El Nevado de Toluca ha trascendido en nuestra cultura como un signo y un espacio de suma importancia para todo; para aventurarnos, para conocer de nuestra tierra, para descubrir la belleza del horizonte y para gozar de nuestros momentos en libertad. Y aunque esto suene a un simple fin de semana entre amigos o unas vacaciones en pareja, no debemos perder de vista que todo a su vez conlleva una preparación que va más allá de un común paseo en el campo. Considerar que el Xinantécatl –como también se le conoce al Nevado– alcanza una altitud de 4,680 ms.
La principal atracción del Nevado, además de la escalada, obvio, son las dos lagunas de agua potable que se encuentran en el cráter: la del Sol y la de la Luna. Aunque no son muy profundas, estas lagunas son perfectas para practicar la pesca de trucha o el buceo.
Si eres mexicano y no has visitado el Nevado de Toluca, sí, es una pena, pero ahora es tu gran oportunidad de aventurarte.
Cuentan los matlatzincas que, hace muchos muchos años, existió un sacerdote de nombre Xinan, quien buscaba por todos sus medios conocer a la Tlanchana, una sirena muy bella, diosa del antiguo Lago de Metepec. Xinan, dispuesto y desnudo, entró al lago en busca de la mística mujer; la Tlanchana, enfurecida, intentó persuadirlo de abandonar ese espacio o permanecer allí y sufrir las consecuencias. Sin escuchar sus advertencias, el sacerdote no abandonó las aguas y cayó perdidamente enamorado de ella; cada día después de ello Xinan iba a Metepec para verla, hasta que ésta, furiosa por la insistencia del hombre, lo tomó en sus manos y lo arrojó tan lejos como pudo. Él, herido por el rechazo de su amada, se dirigió hacia un valle, se acostó en la hierba, se abrió el pecho y expuso su corazón al Sol para que se quemara.
Al enterarse, la Tlanchana fue feliz porque nadie más le molestaría; sin embargo, en el valle, el cuerpo del hombre empezó a crecer y adherirse la tierra hasta transformarse en un volcán con sangre que quema.
Al ver los estragos y sufrimientos que se habían ocasionado, la Tlanchana arrepentida subió hasta la cima del cuerpo hecho tierra sufriente, le pidió perdón a Xinan y le tapó su ardiente y dolido corazón para que no causase más dolencias.
Según los matlatzincas, la sirena se quedó un tiempo a vivir en el Río Verdiguel –cerca del afligido Xinan– pero pronto decidió irse a Toluca, ya que no soportaba ver a ese pobre hombre convertido en volcán.
Así, y con otra serie de relatos, entre leyendas y mitos, en medio de un buen equipo y una condición física decorosa –no necesariamente excelente–, puedes disfrutar en este lugar un recorrido que pocas veces nos hemos animado a hacer, pero es esencial en la vida de todo mexicano.