miércoles, 20 de abril de 2016

- Atotonilco, "Santuario de Dios y de la Patria"

"Santuario de Dios y de la Patria", Atotonilco es una población que forma parte del municipio de San Miguel de Allende en el estado mexicano de Guanajuato. En Atotonilco se encuentra el Santuario de Jesús Nazareno (Patrimonio Cultural de la Humanidad, declarado por la Unesco), y se le llama "Santuario de la Patria", por ser el lugar donde el 16 septiembre 1810 Miguel Hidalgo de ahí tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe que presidió la lucha por un México independiente.
En la parte exterior del templo se pueden apreciar grandes muros que dan la impresión de que la iglesia fuera una fortaleza. Los muros exteriores son de diez metros de largo; las cúpulas alcanzan los veinte metros y la torre de reloj es de veinte metros de altura. La entrada principal es además sencilla con un arco "mixtilineo" que mira al este, hacia el Jerusalén, dando a todo el complejo una orientación este-oeste. Hacia el sur a lo largo de la fachada principal esta la Casa de Ejercicios y la torre del reloj. Al norte está la Santa Escuela de Cristo. Frente a la fachada principal está un atrio estrecho, que una vez fue utilizado como cementerio. Hoy en día, es la sombra de árboles y se encuentra rodeado de una pequeña valla. 
1- El Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco es un templo barroco del siglo XVIII situado a 14 kilómetros de San Miguel de Allende en Guanajuato. Fundado por el padre Luis Felipe Neri de Alfaro en el año de 1740 quien se inspiró para su edificación en el Santo Sepulcro ubicado en Jerusalén. Este Santuario dedicado a Jesús Nazareno, fungió como casa de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. 
El Santuario de Atotonilco es mundialmente conocido por haber sido participe en la historia de la Independencia de México, cuando el Cura Miguel Hidalgo, tomó un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe como bandera del ejército insurgente. La construcción recibe cada semana a más de 5,000 personas de diversas partes del mundo, atraídas por su  increíble arquitectura y sus hermosos murales.
“El padre Luis Felipe Neri de Alfaro, volvía de predicar unas misiones en Dolores Hidalgo, y descansó bajo un mezquite… en sueños vio a Nuestro Señor Jesucristo coronado de espinas, llevando la cruz sobre sus hombros… y Jesucristo le decía que era su voluntad que aquel lugar se convirtiera en lugar de penitencia y oración y que a tal efecto se levantara allí un templo…y así se hizo, el 3 de mayo de 1740 se bendijo la primera piedra de esta singular fortaleza religiosa…”
El Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco y la ciudad de San Miguel de Allende fueron inscritos por la Unesco en el Patrimonio Cultural de la Humanidad bajo el título de «Villa Protectora de San Miguel el Grande y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco» el 8 de julio de 2008. La distinción se otorgó debido a su importancia cultural y su aporte arquitectónico al barroco mexicano.


El Santuario, oficialmente llamado el "Santuario de Dios y de la Patria", pero mejor conocido como el Santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco. Situado en un área que es una combinación de pastizales secos y el desierto salpicado de cardos, dulces de acacia y de árboles de mezquite. 
La apariencia del paisaje ha sido comparada con la de Jerusalén, el cual da a sus creyentes una conexión con la tierra santa. El área también cuenta con un gran número de aguas termales y manantiales. Cuando el Santuario fue construido, habian 27 manantiales alrededor del complejo para regar sus jardines. Hoy las aguas termales aun se levantan del suelo a las afueras del Santuario, 
La iglesia principal es de una sola nave sin una cúpula, alineada en los flancos norte y sur de las capillas y cámaras. 
En el lado norte de la nave, la Capilla del Rosario, las cámaras del Padre Luis Felipe Neri, la Capilla de Belén, el Bautisterio, y la sala del Relicario.
En el lado sur, está la Capilla del Santísimo, la de la Soledad, la de Loreto con sus capillas traseras, la de la Gloria Escondida, la del Santo Sepulcro y la del Calvario.
Las paredes y techos del interior están casi totalmente cubiertos de obra mural, escultura, inscripciones y pinturas al óleo en un estilo llamado barroco popular mexicano, aunque la influencia indígena se puede ver. 
La única excepción a esto son los altares neoclásicos que se instalaron más adelante. 

La mayor parte de la obra mural fue realizado por Antonio Martínez de Pocasangre con algunos hechos por José María Barajas durante un período de treinta años, con casi ningún espacio libre entre las numerosas imágenes. 

El estilo de la pintura imita la pintura flamenca que fue conocido a través de las impresiones belgas que los españoles trajeron desde Europa. 

Esta obra mural ha hecho que el complejo sea llamado la "Capilla Sixtina de América" o la "Capilla Sixtina de México."
Los murales que decoran la totalidad de la iglesia son una obra maestra del intercambio artístico entre Europa y América. 


Pintados por el artista local Miguel Antonio Martínez de Pocasangre durante treinta años los murales se disponen sin orden unos seguidos de otros ocupando la totalidad de la iglesia. Según la Unesco: "Su arquitectura y decoración testimonia la influencia de la doctrina de San Ignacio de Loyola".

2- El Santuario de La Patria:
El santuario es un hito importante en la historia de México: fue la iglesia elegida para contraer matrimonio por el capitán Ignacio Allende con María de la Luz Agustina y Fuentes, así el lugar como de donde tomó Miguel Hidalgo el estandarte de la Virgen de Guadalupe que sirvió de bandera en la lucha por la Independencia.
El día 16 de septiembre de 1810 se encontraban en la sacristia de la parroquia de Atotonilco en Guanajuato, donde estuvieron reunidos por unas horas los cabecillas del naciente movimiento armado, al salir ellos y tras una discusión sobre que bandera usar, para ese momento las tropas regulares que comandaban Allende y Aldama ya llevaban las llamadas Banderas gemelas de Allende, el cuadro fue arrancado por un ranchero que estaba entre las huestes de Miguel Hidalgo, el ranchero entonces la amarro a un simple palo de tendedero de la misma parroquia y literalmente se las arrojó a Miguel Hidalgo e Ignacio Allende para que la enarbolaran delante de las tropas.
Ambos se situaban al momento entre muchos de sus partidarios que los empujaban a seguir la marcha que habían iniciado esa mañana en el pueblo de Dolores, al parecer la situación fue fortuita porque ambos casi no logran evitar que cayera al suelo la imagen, al levantarla vieron que la multitud estaba enardecida y que regresar el lienzo al curato sería desastroso para el movimiento, por eso Hidalgo decidió ordenar que se llevara al frente de las tropas convirtiendo se en la enseña del movimiento.
En los días siguientes, se dio un fenómeno. En cada pueblo donde se reclutaban activos del Ejército Insurgente, cada contingente tomaba un estandarte o pintura de Nuestra Señora de Guadalupe en su parroquia respectiva, para que los encabezara, por eso en la realidad existieron muchos estandartes de Nuestra Señora de Guadalupe entre los insurgentes, lo cual se confirma con el parte que rindió Félix María Calleja luego de su victoria en la Batalla de Puente de Calderón donde dice que se capturó

…” Hablo de la posible pausa que haría el cura Miguel Hidalgo a la entrada misma del santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco: quizá entró acompañado por sus oficiales a través del pasillo que les formó la tropa, tal vez para persignarse con el agua bendita que reposaba en alguna pila. Posiblemente Hidalgo detuvo su mirada en ambos lados de ese primer tramo de la nave central del templo, allí donde el pincel de Pocasangre pintó en uno de los muros, de un lado, el retrato de un emperador indígena —al parecer el propio Motecuhzoma— con su collar de plumas, diadema de oro y en la mano diestra otra corona. Allí mismo, al otro lado, Asia representada por el retrato de un árabe y un dromedario o camello que, como bien señala el mejor y más fino historiador del arte de Atotonilco, José de Santiago Silva, “es animal que nuestro pintor no conocía sino por referencias, pues casi no se le puede identificar como tal”. Es probable que la mirada de Hidalgo, aunque sólo fuese de reojo, reparara también en otro retrato que se encontraba en ese primer tramo: allí sonriente, vestido con gran elegancia y transpirando pompa y circunstancia, el rey de España, Carlos III, sosteniendo su corona en la mano izquierda y en la diestra el cetro de un Imperio que habría de tambalearse precisamente por ese inmenso delirio enrevesado que había desatado el propio cura Hidalgo con los gritos de la madrugada del día anterior.
Para esas fechas (1810) el santuario gozaba de considerable afluencia de peregrinos y ejercitantes y que el cura de Dolores, así como la mayoría —si no la totalidad— de los primeros hombres que se habían sumado a sus gritos, sabía perfectamente lo siguiente: ese santuario era un relicario de oración, devoción y recogimiento espiritual que ya tenía miles de adeptos y devotos en todos lares y estratos. Aun antes de que Hidalgo entrase como visitante distinguido por la puerta principal, entre los insurgentes abajeños ya existía la presencia de Atotonilco en sus entrañas, ya fuera por los ejercicios espirituales, por la devoción a las santas imágenes allí expuestas, por las peregrinaciones, simplemente de oídas o por el frenesí barroco del festival mural pintado por Pocasangre en cada capilla y en cada centímetro del templo central, allí pared con pared con la casa de ejercicios espirituales más grande del mundo, inmensa casa de expiación de culpas donde sus muros se encontraban constantemente manchados por la sangre de los penitentes.

Poner aquella imagen santa en la punta de una lanza sería, a su vez, buena punta para dirigir a los levantados seguidores de Hidalgo y todos los potenciales independentistas por la profunda devoción guadalupana. La devoción a la vanguardia de la revolución; aquí en la tierra mexicana donde incluso los ateos no niegan ser guadalupanos. Así uno de los rancheros de aquella multitud pidió una estampa de Guadalupe a doña Ramona Zapata, la que en efecto, le dio: que vista por otros que lo acompañaban, la pusieron en un asta, no de lanza, y que salieron con ella gritando: ¡Viva Nuestra Señora de Guadalupe y mueran los gachupines! La misma señora dice, que al oír el estrépito y clamoreo, salieron Allende e Hidalgo, con el padre capellán y otros, pero que atendiendo al entusiasmo que se apoderó de aquellas gentes, y que se aumentaba con la presencia de ellos, no obstante su silencio, se volvieron a la sala, juzgando que aquella devoción y aquel entusiasmo sería momentáneo, lo cual no sucedió, pues desde entonces, así aquella multitud como las partidas que siguieron en la insurrección, conservaron por algún tiempo la costumbre de llevar consigo y vitorear alguna imagen de Guadalupe, y haya continuado los gritos que ya había lanzado desde la madrugada del día anterior y levantado él mismo su estandarte. 

Lo cierto es que a partir de ese atardecer —en el largo camino que lo llevaría a ocupar con letras doradas gloriosas páginas en los libros de Historia con mayúscula— tomaría casi todas las ciudades a su paso..”

martes, 12 de abril de 2016

- Estudiantes mexicanos descubren Magdala

Mexicanos develan secretos del pueblo de María Magdalena en Israel
27 ABR
2016
Arqueólogos y voluntarios mexicanos han ayudado a develar los secretos de Magdala, un poblado de más de dos mil años de antigüedad por donde pasó Jesús y del cual era originaria María Magdalena, personaje de los evangelios.
Más de mil 300 jóvenes han contribuido en las excavaciones que se realizan desde 2009 en un predio de ocho hectáreas, ubicado al noroeste del Lago de Tiberiades, en Galilea, la zona donde transcurrió buena parte de la vida pública de Jesús. Dirigidos por la arqueóloga Marcela Zapata y con el apoyo de la doctora Linda Manzanilla, los integrantes de la expedición (que van cambiando cada año), han ido sacando a la luz antiguas construcciones, entre las cuales destaca una de las siete sinagogas más antiguas jamás descubiertas.
“Son unas ruinas muy especiales, por eso lo que hemos encontrado es de gran relevancia para conocer cómo era la vida de esa zona en tiempos de Jesús”, explicó en entrevista con Notimex el sacerdote Juan Solana, director del centro Magdala. En torno al lago, conocido también como Mar de Galilea, se ubican lugares mencionados en la Biblia como Cafarnaún, el monte de las bienaventuranzas o el valle donde Jesús cumplió el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.
Además, María Magdalena fue una persona muy cercana a Jesucristo, porque aparece 12 veces mencionada en los evangelios y ella era originaria de esa población. “Seguramente Jesús la conoció en Magdala”, estimó Solana.
En un inicio el terreno iba a ser destinado para la construcción de un centro de peregrinos, pero rápidamente se convirtió en un desafío histórico: buscar bajo la tierra los vestigios de “un lugar santo del evangelio”. Así, desde 2010 y por tres años, un grupo de arqueólogos ayudado por 700 voluntarios excavaron sin cesar para identificar lo que se había preservado bajo la superficie.
No solo se incluyó a estudiantes de las carreras de Restauración y Arqueología de la Universidad Anáhuac del Sur, en la Ciudad de México, sino también alumnos de otras carreras. Tras esos primeros años de excavación ininterrumpida se modificó la modalidad de trabajo. En la actualidad las expediciones se extienden solo en el verano, en junio y julio, con capacidad de recibir en la zona a 50 voluntarios de manera simultánea.
Hasta el momento se han excavado unos cinco mil metros en diversas zonas del terreno, con el objetivo de entender el contexto del antiguo pueblo. “Hemos encontrado el mercado de Magdala, la sinagoga, una villa de uso público donde había baños rituales, una parte del puerto antiguo, una zona donde se salaba el pescado y un área de casas, todas del siglo I después de Cristo (d.C.)”, precisó Solana.
En 2015, la expedición pudo excavar unos 360 metros cuadrados, con una profundidad que varía entre 60 centímetros y cuatro metros en la parte más profunda. Se involucraron además estudiantes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, de la Universidad de Vitoria de España y de otras nacionalidades.

Se descubrió un baño ritual, el cuarto hallado en Magdala, además de unas 300 monedas judías, casi todas del siglo I d.C., vasijas, cristal y algunos objetos de metal. Pero el hallazgo más importante hasta ahora sigue siendo la sinagoga, una de las más ricas y mejor conservadas en la actualidad. Eso ha atraído a diversos estudiosos y aportado valiosa información sobre las costumbre religiosas del pueblo judío.
“El evangelio dice como 20 veces que Jesús recorría Galilea enseñando en las sinagogas, y ahí en nuestro terreno encontramos lo que es en este momento la única sinagoga del siglo I que se ha encontrado en Galilea. Aunque no lo menciona expresamente el evangelio, con mucha tranquilidad podemos pensar que Jesús fue a esa sinagoga”, insistió el sacerdote.
“Allí se encontró el altar de la sinagoga, una pieza de piedra esculpida por todos los lados y se trata del artefacto más importante encontrado en Israel. Es como una maqueta, un modelo del templo de Jerusalén y es anterior a la destrucción del mismo. Ha aportado una riqueza muy grande”, subrayó. Las decenas de objetos descubiertos en las excavaciones, que incluyen algunas piezas ya restauradas de cerámicas, darán vida a un museo que se tiene proyectado construir en el lugar.
En 2014, el centro Magdala construyó una iglesia y ya está acondicionado, puede recibir a turistas y peregrinos. En su primer año de operación abierta recibió más de 100 mil visitantes.

*en este otro enlace se incluye una foto del lugar:

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/patrimonio/2016/04/27/mexicanos-excavan-sitio-biblico-en-israel

lunes, 11 de abril de 2016

- Capillas en las estaciones del tren

Capillas en el tren suburbano de México: siempre atendidas por curas, y con café y bocadillos

 En el estado de México, las Diócesis de Cuautitlán y Tlanepantla instalaron capillas en plazas comerciales que dan acceso a estaciones del Tren Suburbano. Se inauguraron en enero de 2015.

El obispo de Cuautitlán Guillermo Ortiz Mondragón, externó que la instalación de estas capillas responde a que el sentido misionero es el de salir de los templos e ir al encuentro de la gente, para trabajar con ella en sus distintas realidades a fin de acercar a la gente su labor evangelizadora y hacer presente a Cristo en este medio de transporte, así como para que los transeúntes cuenten con espacios de oración y meditación, donde también puedan hablar con un sacerdote y expresarle sus dudas e inquietudes.
Comentó que eso, y el hecho de que una persona no católica ofreciera a la Iglesia estos espacios, bajo el convencimiento de que el mundo necesita tener cerca a Dios, dieron origen a la instalación de estas capillas, la de San Francisco Asís, en la estación Lechería; la de San Antonio de Padua, en Tultitlán, y la de San Juan Diego, en Cuautitlán, cuyo diseño estuvo a cargo del P. Jaime Vélez, responsable de la Dimensión de Arte Sacro de la Diócesis. También hay dos capillas en las estaciones de San Rafael y Tlanapantla en la Diócesis contigua de Tlanapantla.
Mons. Ortiz Mondragón dijo que cuando se instalaron dichas capillas sintió un profundo gozo y agradecimiento hacia Dios; aunque hubo sacerdotes que, habituados a estar en sus parroquias, sintieron extraño el hecho de tener que ir a un lugar donde no había una feligresía estable, y donde, suponían, asistiría muy poca gente.
“Yo les pedí que lo tomaran como un día de descanso, para leer y hacer meditación; pero al ver ellos que acudían muchas personas a Misa, y que otras tantas se acercaban para confesarse o simplemente para platicar, se dieron cuenta de que valía la pena estar ahí”, comentó.
Explicó que a estas capillas llegan numerosas personas que llevaban años sin acercarse a la Iglesia, y que hay mucha gente agradecida por su presencia en esos lugares. “Desde luego, hay personas que ven esto con otros ojos, ya que, al no tener la fe católica, se acercan en una actitud un tanto agresiva, como intentando crear una discusión sobre la apertura de estos espacio”, comentó Mons. Guillermo Ortiz.
Comentó que son locales  de las plazas comerciales que dan acceso a las citadas estaciones del Tren Suburbano, por lo que la Iglesia Católica no paga nada por los mismos. Y añadió que otra persona católica otorgó parte de los recursos para la adecuación de las capillas y de los materiales de las mismas. 
Todas las capillas cuentan con cafetería y librería, lo que no es tanto un negocio sino un espacio de encuentro, para que los fieles encuentren  lectura de valores, espiritual, de instrucción sobre la propia fe.
La intención es que haya un sacerdote toda la mañana y otro toda la tarde. Que Nuestro Señor esté expuesto para la adoración de los fieles, pero sobre todo para las personas que quieran acercarse a hablar, expresar sus dudas, sus preocupaciones, a recibir el perdón de los pecados, para eso está el sacerdote allí, dijo.
El también encargado de la Dimensión Episcopal de Movilidad Humana señaló que, para sacar adelante esta labor, las tres vicarías de la diócesis se organizan para que todos los días haya sacerdotes en las capillas, sacerdotes que llevan a cabo una labor pastoral de persona a persona; es decir, que atienden a quien se acercan, ya sea para platicar, para hacer algún trámite relativo a los Sacramentos o para confesarse.
“Conforme las personas van conociendo la disposición que hay por parte de la Iglesia y sobre todo encontrando ahí a Cristo, se van acercando en un número mucho mayor. Además, anexo a las capillas hay una cafetería, que sirve como espacio de encuentro, donde se ofrece un café muy bueno y bocadillos que hacen las religiosas contemplativas. También estamos poniendo poco a poco una librería para venta y lectura de material”, comentó.
Para finalizar la entrevista, Mons. Ortiz Mondragón habló de un espació distinto a estas capillas, pero que al igual debe atender: la Casa del Migrante San Juan Diego ―construida también por el P. Jaime Vélez―, en Huehuetoca, un municipio de la Diócesis que se ubica dentro del trayecto de los migrantes. Externó que dicha casa, al ser una responsabilidad de toda la Diócesis, cada parroquia tiene el compromiso de apoyar un día con alimento a los migrantes, a quienes también los laicos deben visitar y llevarles ropa y zapatos. Asimismo, se les ofrece desde una cama hasta asesoría psicológica y jurídica, para lo cual se cuenta con la colaboración de las autoridades de Migración, de los cuerpos de seguridad tanto municipal como estatal, de Médicos sin Frontera y de la Secretaría de Salud del estado. 



viernes, 1 de abril de 2016

- En Villahermosa, Olmecas

Piezas Olmecas en el Parque-Museo La Venta (Villahermosa)-Tabasco
El Parque Museo La Venta es un museo al aire libre ubicado en la ciudad de Villahermosa en el Estado de Tabasco que atesora una de las más grandes colecciones de piezas pertenecientes a la cultura olmeca, descubiertas en la ciudad prehispánica de La Venta.
Este sitio fue diseñado, organizado y montado por el poeta tabasqueño Carlos Pellicer, su inauguración se llevó a cabo el 4 de marzo de 1958, y es el único museo al aire libre en Latinoamérica. 
En los años cincuenta Pemex (Sociedad estatal de Petróleos de México) descubrió un rico manto energético, cerca de la población prehispánica de La Venta, el cual empezó a explotar inmediatamente, modificando el ambiente natural y arrasando con muchos vestigios construidos por esa cultura. Por esta razón, a iniciativa de Carlos Pellicer Cámara se inició el rescate de un gran número de piezas arqueológicas, trasladándolas a la ciudad de Villahermosa en un ambiente natural, como se supone estaban cuando se encontraron.
El parque-museo debe su nombre al lugar en que fueron encontradas las piezas. Y fue desde allí, y mediante gestiones que realizó el poeta Carlos Pellicer desde 1951, que se trasladaron a Villahermosa. Pellicer encontró un lugar ideal para albergar las esculturas monumentales que asombrarían al mundo: ocho hectáreas de selva ubicadas a la orilla de la Laguna de las Ilusiones. 
Pellicer deseaba que el paisaje fuera muy parecido al de origen y colocar las piezas de acuerdo a como estaban antes de desenterrarlas. Así, en los meses de julio y agosto de 1957, se inicia el traslado de los grandes monolitos con la ayuda de diversas instituciones gubernamentales.
El museo cuenta con una extensión de 6.8 hectáreas en el que se muestra una colección de 36 monumentos arqueológicos entre altares, estelas, cabezas colosales y 33 monolitos que datan de los años 1300 a 200 aC., y complementan su contenido alrededor de 421 especies de fauna viva, entre mamíferos, aves y reptiles, además de la flora representativa de esta región tropical. El parque organiza visitas guiadas, talleres de pintura para niños, conferencias, presentaciones de libros y concursos de arte. Cuenta con sala de usos múltiples, tienda de artesanías y cafetería, además de contar con un moderno espectáculo de luz y sonido que se representa por las noches.

La cultura olmeca es el nombre de la civilización que se desarrolló durante el Período Preclásico Medio (1500 aC-500aC). Aunque se han encontrado vestigios de su presencia en amplias zonas de Mesoamérica, se considera que el área nuclear olmeca—o zona metropolitana— abarca la parte sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco. Se desconoce quiénes son los antepasados de este pueblo; sin embargo, hay numerosas conjeturas que han intentado resolver el problema de la identidad de los olmecas.
 Sea cual haya sido el origen de la cultura olmeca, la red de intercambios comerciales entre distintas zonas de Mesoamérica contribuyó a la difusión de muchos elementos culturales que son identificados con la cultura olmeca, incluidos el culto a las montañas y a las cuevas; el culto a la Serpiente Emplumada, como deidad asociada a la agricultura, el simbolismo religioso del jade e, incluso, el propio estilo artístico, que fue reelaborado intensamente en los siglos posteriores a la declinación de los principales centros de esta sociedad.
la cultura olmeca tuvo una difusión que alcanzó la mayor parte de Mesoamérica, una de las regiones donde se han encontrado las evidencias más claras de la presencia de esta cultura es la parte sur de la Llanura Costera del Golfo de México, comprendida entre los ríos Papaloapan y Grijalva, que corresponde a la mitad norte del Istmo de Tehuantepec. 
Mosaico representando al Jaguar. Animal considerado sagrado por los olmecas. Debido a su deterioro, esta pieza fue trasladada al Parque-Museo La Venta de Villahermosa 
Actualmente, esta zona corresponde al sureste del estado de Veracruz y el poniente de Tabasco. Se trata de una zona de un clima cálido y muy húmedo, condiciones climatológicas que seguramente poseyó también en la antigüedad precolombina.
El área nuclear olmeca es irrigada por caudalosos ríos que bajan de las estribaciones de la Sierra Madre de Oaxaca y la Sierra Madre Oriental, como el Coatzacoalcos, San Juan y Tonalá. Debido a la humedad de la zona y de las fuentes de estos ríos, en temporada de lluvias los desbordamientos de las corrientes son una constante. 
(Arbol Ceiba en el Museo de La Venta, comparar con el visitante que aparece abajo izquierda)
Aunque en la actualidad la vegetación de esta región ha sido ampliamente modificada por la acción del hombre, antiguamente estuvo recubierta por una espesa selva tropical, que era el hábitat de numerosas especies que en la actualidad se encuentran a punto de desaparecer en el territorio mexicano, entre ellas el jaguar, las aves de plumajes preciosos como guacamayas y quetzales; reptiles de diversas especies, y mamíferos como el tapir.
(planta del café que se encuentra en el Museo La Venta de Villahermosa)
Para obtener piedra sólida para sus materiales, los olmecas, habitantes de esta región, recurrieron a las canteras de la Sierra de los Tuxtlas —conocida también como sierra de Santa Marta o de San Andrés—, que les proveyeron de basalto y otras rocas volcánicas que emplearon en la construcción y en la escultura. 
Sin embargo, estas fuentes de materiales pétreos se encuentran a más de cien kilómetros de distancia respecto a sitios como San Lorenzo y La Venta, lo que puede dar una idea del nivel de organización que se requirió para trasladar —sin animales de carga y sobre un suelo cenagoso— esos monolitos que se pesan en decenas de toneladas, hasta los centros políticos de la cultura olmeca.

La Venta: Fue el centro ceremonial más importante de los olmecas. Esta antigua ciudad se distingue por representar el primer trazo arquitectónico planificado en el México antiguo, su arquitectura monumental de tierra, su gran acervo escultórico y sus ofrendas de jade, al igual que por sus ofrendas masivas, únicas en el mundo prehispánico.

 En los alrededores de La Venta se han encontrado vestigios culturales que datan de 1750 antes de Cristo, aunque la ocupación principal se concentra entre el 1200 y el 400 antes de Cristo. Cuenta con la pirámide más antigua de Mesoamérica y también se han encontrado cabezas colosales y tronos, que merecen especial reconocimiento por el hecho de que para construirlas, tuvieron que ser transportados los enormes bloques de basalto desde la Sierra de los Tuxtlas, a decenas de kilómetros de ahí, ya que por ser una zona pantanosa y arenosa, no había piedras. Se cree que pudo llegar a albergar hasta a 18.000 habitantes.
La ciudad prehispánica de La Venta, parece haber sido abandonada hacia el año 400 aC. Según los arqueólogos, este repentino abandono pudo deberse a factores ambientales como el cambio de curso de los cauces de los ríos, lo que ocasionó el colapso primero en San Lorenzo y después en La Venta y llevaron a movimientos masivos de personas hacia otras regiones como El Petén o la costa del Pacífico.
Los arqueólogos piensan que el abandono de La Venta fue el inicio del final de la cultura olmeca, aunque se habla de la aparición muchos siglos después, de un estilo "Epi olmeca" centrado en Tres Zapotes y otros sitios contemporáneos. La migración y posterior mezcla de la civilización olmeca con otros grupos produjo un proceso de transformación y adelanto como la escritura y el calendario que dio origen a la cultura maya y a otras culturas de Mesoamérica.
De hecho, se cree que los descendientes de los olmecas que emigraron a la zona de El Petén guatemalteco, posteriormente se mezclaron con la gente del lugar originando a los "protomayas". 
Durante esta migración, varios de estos grupos se quedaron y se asentaron en la llanura costera de Tabasco, en la región que más tarde sería conocida como la "Chontalpa" en el delta del entonces río Mezcalapa (hoy río Seco) y que desembocaba al Golfo de México por la barra de Dos Bocas, dando origen de esta forma los Mayas de Tabasco.
En la zona arqueológica de La Venta, se ha contabilizado el descubrimiento de 92 piezas entre cabezas colosales, altares, estelas y demás esculturas, incluyendo las 35 que fueron trasladadas entre 1958 y 1959 a la ciudad de Villahermosa.
En cuanto al número de monumentos encontrados, en su mayoría está compuesto por esculturas, aunque también se incluyen otros objetos pétreos como la tumba hecha con columnas de basalto, cuatro columnas de piedra sin labrar que se cree fueron utilizados como elementos arquitectónicos de otras construcciones, tres "cilindros", un tramo de canal de piedra para el manejo de agua, un pedazo de escalón, así como cinco fragmentos grandes amorfos de piedra probablemente para elaborar algunas esculturas. Aunado a esto, se han encontrado más de 3 mil objetos entre figurillas, joyería, hachas y cinceles. Muchas de estas piezas, se exhiben en el museo de sitio.

Religión de los Olmecas: Su religión desarrolló todos los temas importantes encontrados en los cultos posteriores. 
Tenían una religión politeísta, gran número de sus dioses eran relacionados con la agricultura y otros elementos como el sol, el agua, los volcanes, etc.

El centro de su religión es el culto al jaguar y aparece representado en la iconografía olmeca. Se le representaba con la característica boca olmeca, de forma trapezoidal, con las comisuras hacia abajo y el labio superior muy engrosado. En muchos casos con colmillos muy pronunciados, adornos supraciliares y el cráneo hendido. Siempre aparece representado de la misma manera. No se sabe qué tipo de dios pudo ser. Se cree que pudo ser el origen del dios de la lluvia, que se desarrollará posteriormente en muchos puntos de Mesoamérica.
Hay muchos animales considerados dioses, como el caimán, sapos, reptiles, todos animales de la zona. Normalmente, aparecen mezclados entre ellos, cabezas de unos y cuerpos de otros, creando seres mitológicos. En ocasiones para sus representaciones religiosas tienden a la abstracción, con lo cual no se sabe exactamente qué pudo significar.
Se cree que pudo ser una religión dinástica, sus dioses estarían relacionados directamente con los gobernantes, con los señores de los centros ceremoniales, gobernantes con poderes sobrenaturales, descendientes directos de las divinidades.
(altar olmeca de sacrificios en el Parque La Venta de Villahermosa)
Es una religión compleja, que no se ha conseguido descifrar aún. Pero se cree que pudo tener toda una doctrina aceptada por el pueblo, para justificar, explicar y legitimar a los linajes gobernantes, las desigualdades sociales, las fuerzas sobrenaturales y establecer vínculos entre éstas y los gobernantes. La religión estaría institucionalizada, con un cuerpo doctrinal y su panteón. De esta forma también los líderes gubernamentales utilizaban un símbolo de una figura de animal para identificarse.