1-Chichen Itzá y la serpiente creada por el sol
Hace más de 4.000 años, los mayas dejaron en América un legado aún admirado por su exactitud en los cálculos matemáticos, construcciones arquitectónicas asombrosas y rituales misteriosas. En el sureste mexicano, concretamente en Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, vieron nacer la grandeza, la sabiduría y el esplendor de esta cultura milenaria y conservan hasta hoy un patrimonio invaluable que hay que visitar, al menos, una vez en la vida.
Chichen Itzá es el más famoso de los sitios arqueológicos mayas de Yucatán. Declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco y una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo, este sitio arqueológico tiene un área de 6,5 kilómetros cuadrados y se puede visitar en un día. Destacan la Pirámide de Kukulkán, una enorme piedra de 25 metros que muestra el calendario maya, y el Cenote Sagrado, que fue usado para ceremonias, entre las que se incluían sacrificios humanos.
Chichen Itzá y la serpiente creada por el sol: Cada año, durante los equinoccios de otoño y primavera, el sol crea la ilusión de una serpiente ascendiendo o descendiendo por las escaleras de la Pirámide de Kukulkán, donde se reproduce en un espectáculo de luz y sonido que atrapa cada año a miles de turistas.
2-Ek Balam, una antigua ciudad muy valiosa
Ek Balam o Estrella Jaguar es una de las zonas arqueológicas mejor conservadas en Yucatán. Ek Balam fue una ciudad muy importante que llegó a tener 15.000 habitantes. Destacan su magnífico arco maya, la tumba de un importante rey, que se asemeja a la boca de un monstruo, y un enorme friso con esculturas de forma humana.


4-Tulum, un multidestino lleno de estrellas
Tulum ofrece al visitante la posibilidad de disfrutarlo por tres. Aquí se conjugan cultura, historia y una de las mejores playas de México. Tulum es la única zona arqueológica que se asienta a la orilla del mar. Esta antigua fortaleza maya destaca por El Castillo, que se encuentra al borde de un acantilado ofreciendo un contraste precioso con el color turquesa del mar.
La ciudad fue un importante centro de observación astronómica y todavía hoy es un escenario privilegiado para la contemplación de las estrellas. También merece la pena apreciar la diversidad de su flora y fauna. Si quieres verlo menos masificado, la mejor opción es visitarlo un martes por la mañana.
La ciudad fue un importante centro de observación astronómica y todavía hoy es un escenario privilegiado para la contemplación de las estrellas. También merece la pena apreciar la diversidad de su flora y fauna. Si quieres verlo menos masificado, la mejor opción es visitarlo un martes por la mañana.
5-Calakmul, un maravilloso mar verde
Localizado en la frontera oriental de Campeche con Quintana Roo, esta inmensa reserva, que ocupa el 15% del territorio de Campeche, abarca la mayor extensión de selva tropical en México. Con 723.185 hectáreas, se trata de una de las mejores oportunidades eco-arqueológicas para admirar el mundo Maya.
Los números respaldan su impresionante flora y fauna: 400 tipos de mariposas, 282 especies de aves, 86 tipos de mamíferos (entre los que se encuentran el jaguar, el puma o el mono araña), 50 especies de reptiles y 73 clases de orquídeas silvestres.
La reserva fue creada en 1989 y sirvió como un gran experimento de protección ecológica. El sitio fue el principal rival del poderoso Tikal, en Guatemala. En Calakmul se han encontrado ricas criptas funerarias y hasta 6.000 edificios, aunque no han sido excavados todos. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 2002.
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