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lunes, 25 de abril de 2016

- Samuel Ruiz el Obispo de los pueblos indígenas

La visita del Papa a la catedral de San Cristóbal de las Casas, donde está sepultado Samuel Ruiz, es una reivindicación a su figura:


Durante su visita a México el Papa Francisco fue a la Catedral de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, y visitó la tumba del Obispo Samuel Ruiz quien murió en 2011, le llevó flores y rezó una oración. 
Cinco años después, el Papa visitó su tumba… Y reivindicó su tarea pastoral.
El Papa también autorizó el uso de lenguas originarias en las ceremonias religiosas y celebró una misa acompañado con diáconos indígenas. Algo que Samuel Ruiz empezó a hacer en los años 60, cuando llegó a la diócesis, y que se convirtió en uno de los temas más criticados de su pastoral.
Ahora el gesto de Francisco se ve en México como la reivindicación de quien algunos llamaron "el obispo rojo", por su decisión de optar por los pobres.
Otros también ven un acto de justicia a la tarea de quien miles de indígenas todavía llaman "Tatic", (padre) en lengua tzotzil.
El Papa, en una ceremonia ante miles de indígenas, dijo que era momento de la reconciliación: "Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. ¡Qué tristeza!", dijo."Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: perdón".

(indigenas rezando en el interior de la Catedral de San Cristóbal de las Casas-Chiapas)

*¿Quién es Samuel Ruiz, el controvertido obispo reivindicado ahora por el Papa Francisco en México?

Samuel Ruiz García (*) fue obispo católico mexicano, defensor de los derechos de los pueblos indígenas de México y de América Latina. Era cariñosamente llamado por los pueblos indígenas "Tatik" (padre).
En1959 es designado Obispo de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, México, que se caracteriza por su extrema pobreza y por tener una población mayoritariamente indígena

Indigenas llevando flores a la tumba del Obispo Samuel Ruiz

Samuel Ruiz García prestó su colaboración como mediador en varios conflictos latinoamericanos. En especial cumplió funciones de mediador en el conflicto de Chiapas entre el indigenista Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal mexicano. Ejerció de obispo en San Cristóbal de las Casas hasta 1999.
En el año 2000 fue distinguido con el Premio Simón Bolívar de la Unesco por su especial compromiso personal y su papel en tanto que mediador, contribuyendo así a la paz y al respeto de la dignidad de las minorías. El 2001 recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg, por su infatigable defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas de Chiapas, México, durante más de dos décadas.
En abril de 2008 es nombrado por el Ejército Popular Revolucionario mediador, junto con otros intelectuales mexicanos ante el gobierno federal del presidente Felipe Calderón.
Acusaciones de conspiración en actos guerrilleros
El Obispo Samuel Ruiz fue un personaje polémico. El gobierno de México, por ejemplo, lo vinculó con la formación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
El gobierno del entonces presidente mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000) lo acusó de esgrimir "una ideología de la violencia" por su trabajo con las comunidades de las que surgió la guerrilla del Subcomandante Marcos y su apoyo a sus reivindicaciones sociales. A Samuel Ruiz García se le relacionó ampliamente con la corriente llamada Teología de la Liberación .En la década de los años ochenta y noventa, en la pastoral social de Ruiz se formaron algunas de las primeras organizaciones no gubernamentales dedicadas a la protección de los derechos humanos en México, por ejemplo el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (1989).
Catedral de San Cristobal de las Casas. Chiapas

Cruel realidad en Chiapas
Cuando Samuel Ruiz llegó a San Cristóbal de las Casas, en 1959, se encontró con un escenario cruel: los indígenas que caminaban por las calles debían bajar de las aceras para permitir el paso de personas blancas y mestizas.
El salario mínimo para un trabajador mestizo era de 8 pesos. En las haciendas y fincas cafetaleras los indígenas recibían tres centavos, que muchas veces el patrón les pagaba con granos de frijol o maíz.

Concilio Vaticano II
La realidad de San Cristóbal empezó a cambiar la vida del joven obispo (tenía 36 años de edad), experto en Teología y que hablaba siete idiomas, entre ellos latín y hebreo.
Pero la transformación definitiva empezó en Roma, cuando asistió al Concilio Vaticano II.
En ese encuentro surgió la opción por los pobres en la Iglesia católica, fundamento de la Teología de la Liberación que Samuel Ruiz abrazó definitivamente. Allí surgió también la idea de vincular el Evangelio con las costumbres y lenguas de cada comunidad, lo que en México se conoció como "pastoral indígena". El obispo aplicó desde entonces lo que aprendió en el Concilio.
Uno de sus primeros pasos fue traducir los textos de la Biblia a las distintas lenguas que se hablan en Chiapas.
Luego creó un ejército de 700 diáconos indígenas, quienes se encargaron de las tareas religiosas y de evangelizar es sus comunidades.
Lo hicieron en su propio idioma, como lo había autorizado el Concilio Vaticano II.
Así surgieron las ceremonias religiosas en tzeltal, tzotzil y chol, las lenguas que ahora el papa Francisco autorizó utilizar de manera oficial.
El siguiente paso del obispo fue respaldar movimientos sociales contra el despojo y la concentración de tierras en Chiapas.
Años después, algunos de estos grupos confluyeron en el EZLN.
El camino pastoral de Ruiz García no fue fácil, como lo explicó en la carta "En esta hora de gracia" enviada al Vaticano en 1993: "Esta opción ha traído hostigamiento y ataques, tanto por parte del estado, como por parte de diversos grupos o sectores privilegiados", denunció. "Se ha tenido que soportar la calumnia y la mentira propagada por los medios de comunicación social, oficiales y paraoficiales, y sufrir el encarcelamiento de agentes de pastoral, la muerte de catequistas, la intimidación".

EZLN

La aparición pública del Ejército Zapatista en 1994 y los seis años siguientes fueron los más complicados para el obispo, confesó en una entrevista.
El gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo acusó al religioso de respaldar el levantamiento, una versión que fue apoyada por una parte de la jerarquía católica. Samuel Ruiz respondió que el origen del conflicto estaba la pobreza. "Se dijo que detrás del movimiento había una 'ideologización', pero era más bien el hambre, el reclamo de sus tierras y la represión", dijo.
Pero la influencia de su pastoral fue clara, a pesar de la desconfianza oficial, Samuel Ruiz fue el mediador central en el diálogo que entablaron el gobierno y los zapatistas, que terminó en los llamados Acuerdos de San Andrés Larráinzar que no fueron aplicados.
Reivindicación "obvia"
El actual obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, reconoció que muchos no querían la visita del Papa a Chiapas por "desconfianza eclesial y política" a su diócesis.  El investigador Masferrer Kan añade que muchos "coletos", como se conoce a las familias tradicionales de la ciudad, no asistirán a la ceremonia religiosa que encabezará Francisco en la catedral. Una ceremonia que en algunas partes se ofrecerá en lenguas originarias, y a la que cientos de indígenas han sido invitados.Pero no sólo en la Ciudad Real hay polémica. Desde que se conocieron los detalles de su agenda, en el país se han publicado varias interpretaciones de su visita al estado.

Algunos creen que es una forma de reivindicar la imagen del obispo Samuel Ruiz. Históricamente la Compañía de Jesús, a la que pertenece el Pontífice, ha mantenido una política de reivindicación de la población indígena. También son creadores de un proceso de "inculturización del Evangelio", que se aplica desde siglos pasados en comunidades originarias de África. Así, "no es que Samuel Ruiz descubrió la teología india, sino más bien los jesuitas la crearon", dice el especialista. "De alguna manera el obispo fue un buen alumno de ellos".
En ese sentido, agrega señalar que la visita a la catedral de San Cristóbal, donde está sepultado Samuel Ruiz, es una reivindicación a su figura, "resulta obvio".

sábado, 25 de julio de 2015

- Pobreza en los indígenas

Vive en la pobreza 73% de los indígenas. La pobreza no disminuye entre los indígenas.
Perciben menor ingreso y resienten más carencias
Llaman a poner mayor atención a sector vulnerable en la política social

Las estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indican que en 2014 el 73.2 por ciento de la población indígena del país vivía en situación de pobreza: 31.8 en extrema y 41.4 en “moderada”.
En términos absolutos, la cifra representa un incremento de 500 mil indígenas pobres entre 2012 y el año pasado, para sumar 8.7 millones.
 La proporción de indígenas en pobreza extrema cuadruplica la del resto de la población, que se ubica en 7.1 por ciento.
 “Uno de los sectores más vulnerables es la población indígena. Es la población a la que ha costado más hacerle llegar los beneficios de los programas (sociales)”, indicó Salomón Nahmad, investigador académico del Coneval, durante la presentación de la Medición de la Pobreza 2014, el pasado jueves.
“Sin embargo, no mejora, sino todo lo contrario: la pobreza se mantiene y se eleva a pobreza extrema. Es un indicador de que hay que poner el mayor esfuerzo en estos municipios, una mayor atención por parte de la política social”, advirtió.
 De acuerdo con los datos de la medición, persisten las brechas entre la población indígena y la no indígena en materia de ingreso y de carencias sociales.
 El 76.1 por ciento de los hogares indígenas se ubica debajo de la línea de bienestar, lo que implica que no cuenta con ingresos suficientes para adquirir la canasta básica alimentaria y no alimentaria. La proporción para la los hogares no indígenas es de 50.7 por ciento.
 En tanto, el 53.5 por ciento de los indígenas indígenas resiente al menos 3 de las 6 carencias sociales consideradas por el Coneval para su medición, mientras que para los no indígenas la proporción es de 18.5.
 Casi 6 millones de indígenas no tienen acceso a la seguridad social; 5 millones no tienen acceso a servicios básicos en sus viviendas y 3.3 millones sufren rezago educativo.
 Aunque son una de las poblaciones objetivo de la Cruzada Nacional contra el Hambre, 2.9 millones tienen carencia alimentaria.
En agosto del año pasado, cuando se levantó la encuesta en la que se basa la medición, el Presidente Enrique Peña informó que en su sexenio se habían invertido 8 mil millones de pesos en infraestructura de agua, electricidad, vivienda y caminos, con lo cual se benefició a 1.8 millones de indígenas.
 La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), reportó por su parte que 1.5 millones de indígenas estaban afiliados al programa Prospera -antes Oportunidades- y 2 mil 700 comunidades indígenas contaban con una tienda Liconsa.
Según el Primer Informe de Gobierno, el gasto federal destinado a pueblos indígenas fue de 68 mil 123 millones de pesos en 2012, y de 74 mil 102 millones en 2013. Para 2015, a la Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) se le asignó un presupuesto de 12 mil 129 millones de pesos, que sin embargo sufrió ya un recorte de 7 por ciento.


Encabeza Michoacán el rezago en salud
Uno de cada cuatro habitantes de Michoacán no tiene acceso a servicios de salud.

La entidad es la que registra el mayor rezago en la materia, con 26.2 por ciento de su población con esa carencia, de acuerdo con la Medición de la Pobreza 2014 dada a conocer el pasado jueves por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Le siguen Veracruz, con 21.7 por ciento, Puebla, con 21.2 y Chiapas, con 20.7. El promedio nacional se ubica en 18.2 por ciento y el nivel más bajo en San Luis Potosí, con 10.7.
 La carencia de acceso a servicios de salud es una de las seis consideradas por el Coneval, junto con el ingreso de los hogares, para la medición oficial de la pobreza que realiza cada dos años.
Los resultados del ejercicio indican que las transferencias realizadas a través de programas sociales y la disminución de 4 de las 6 carencias compensaron la caída en el ingreso de los hogares y evitaron que el número de mexicanos en situación de pobreza aumentaran más que los 2 millones registrados entre 2012 y 2014.
Y la carencia social que registró la mayor disminución, de 3.3 puntos porcentuales, fue la de acceso a servicios de salud.
Rosario Cárdenas, consejera académica del Coneval, consideró que el logro obedece principalmente a la expansión del Seguro Popular influyó en la disminución de la carencia en salud.
Sin embargo, remarcó la necesidad de reducir las brechas entre las entidades y de garantizar que la ampliación de la cobertura se acompañe de mayor calidad en los servicios.
“El que se logre la afiliación debe ir acompañado de que los servicios sean de calidad, para resolver los problemas en sus fases tempranas o identificarlos de manera preventiva. Por otra parte es importante reconocer las desigualdades esenciales al interior del país, para trabajar en reducirlas”, comentó en entrevista.


http://www.reforma.com/edicionimpresa/aplicacionei/VisorPDF.html?file=http://hemeroteca.reforma.com/20150725/pdfs/RNAC20150725-007.pdfí

miércoles, 10 de junio de 2015

- Ante la impunidad, la injusticia y la muerte de demasiados

Van 108 funcionarios asesinados en Jalisco.
Con el homicidio de Javier Galván Guerrero, delegado del ISSSTE en Jalisco, suman 108 funcionarios públicos asesinados en Jalisco. Galván fue dirigente del PRI y también Alcalde de Autlán de Navarro, una zona donde opera el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los homicidios de servidores no se esclarecen, denuncia diputado.
ImpunIdad  La gran mayoría de los asesinatos de funcionarios públicos, no se esclarecen, expresó el diputado José Luis Munguía, después de confirmarse la muerte de Galván Guerrero. “Es preocupante que en la gran mayoría de los casos, son situaciones que no se esclarecen, no hay resultados de alguna investigación. Esto, además de la preocupación que genera el clima de inseguridad que se vive, nos quedamos con las dudas del por qué de este tipo de asesinatos”, expresó el presidente de la Comisión de Justicia. Son situaciones repetitivas que exponen lo vulnerable que puede ser cualquier persona, tenga o no un cargo público. “En todos los niveles ha tocado, no ha sido exclusivamente en municipios, ya hemos visto diputados federales, secretarios, ahora una persona representativa del PRI, que actualmente Gobierna en el Estado”, dijo el legislador del PAN.

OPINION: (JORGE RAMOS AVALOS
Ante la impunidad, la corrupción, la injusticia... México reclama un cambio, que está ocurriendo muy poco a poco.
… Entre los mexicanos aún existe la sensación de que existen dos Méxicos: uno, pequeño, el de los gobernantes, los ricos, los privilegiados y sus amigos; y otro, el más grande, donde los abusos, la falta de justicia y de oportunidades son la regla. Un dato: en 2013 los mexicanos sufrieron 33.1 millones de delitos, según la ENVIPE. La mayoría de esos crímenes –31 millones– no fueron ni siquiera investigados. Esto quiere decir que la impunidad en México en el 2013 fue del 93.8 por ciento, cifra superior a la del 2012 (92.1%).
Si a la impunidad le sumas los más de 37 mil asesinatos desde el 2012, las masacres de Ayotzinapa y Tlatlaya, y las acusaciones de corrupción por la compra de la llamada “Casa Blanca” a un contratista del gobierno –entre muchos otros conflictos de interés–, es fácil entender por qué tantos mexicanos quieren un cambio.
No hay nada raro en esto, ni se trata de ninguna conspiración internacional para enlodar la marca México. Las cosas no están bien. Por eso en las pasadas elecciones ganó el candidato independiente Pedro Kumamoto, de 25 años, para el Congreso de Jalisco. Por eso, también Jaime Rodríguez, alias El Bronco, será el primer gobernador independiente de Nuevo León. “Hay un enojo con los partidos políticos”, me dijo en una entrevista antes de la votación. “Hay un enojo por el tema de la corrupción”.
Sí, es cierto. México está enojado. El PRI –el partido en el poder que controla la Presidencia y el Congreso– ha tenido que ajustarse a las enormes presiones de cambio en México. Obtuvo apenas el 29 por ciento del voto en las pasadas elecciones. Atrás quedaron los días en que el candidato del PRI podía “ganar” el 100 por ciento de los votos en 1,762 casillas, como lo hizo el ex presidente Carlos Salinas de Gortari en el mayúsculo fraude electoral de 1988. Pero aún hay una enorme resistencia y se nota. El viejo PRI no ha desaparecido y sigue dando coletazos: con moches, con abusos de autoridad, con presiones a la prensa y una bien aceitada maquinaria de corrupción. Esta resistencia la explica perfectamente el premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, en su magnífico libro Thinking, Fast and Slow. Su teoría es que las personas y los sistemas tienden a regresar al promedio, a lo normal, a lo que están acostumbrados. Aunque un corredor haga un tiempo récord en una competencia, eventualmente regresará a correr en sus tiempos habituales.

Lo mismo pasa con las naciones. México necesita un cambio urgente. Alguna vez hasta llegué a pensar que estaba listo para un revolcón social (como en Guatemala, donde la vicepresidenta fue obligada a renunciar y las investigaciones de corrupción están llegando hasta las puertas de la Presidencia). Pero ese cambio no acaba de concretarse a nivel nacional. Los partidos políticos tradicionales –PRI, PAN y PRD– obtuvieron la mayor parte de los votos en las pasadas elecciones. A pesar de las protestas, de la presión de las redes sociales y de la creciente crítica al incierto rumbo del país, el cambio está ocurriendo muy poco a poco. Es decir, un Bronco por aquí y un Kumamoto por allá. Pero el sistema se mantiene casi intacto. Por eso lo que escribió John Kenneth Turner en 1911 suena tan cierto hoy. ¿México bárbaro versión 2015? ¿México bronco? No, no por ahora. Más bien un México enojado e inconforme pero aún acurrucado en lo que conoce. Sin embargo, los indignados son tantos que nadie puede dormir tranquilo. Y eso está bien. Así de inquieto debe estar un país que se quiere deshacer de lo que apesta.

lunes, 8 de junio de 2015

Terror, violencia y elecciones

Aqui tienen dos escritos de los Obispos de Mèxico a raiz de la violencia, el terror y frente a las elecciones;(estan en el boletín " Mensajero" n° 179 (Provincia Eclesiástica de Tlanepantla)

Terror que paraliza
El viernes 1 de mayo se dieron a conocer diversas informaciones de disturbios realizados por la delincuencia organizada en los estados de Jalisco, Colima y Guanajuato. Fueron momentos de terror para los habitantes de Guadalajara, Puerto Vallarta y varios municipios de la entidad jalisciense y estados aledaños: se incendiaron edificios bancarios, estaciones de gasolina, hoteles, camiones de transporte y otros automóviles. Un hecho significativo fue el derribamiento de un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana, aeronave de combate, que no es de ninguna manera algo sencillo de realizar, ya que como lo indicó el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, fue derribado por un cohete RPG que es impulsado por granadas, y “esto habla de un entrenamiento o suerte de los delincuentes a la hora de disparar”. El saldo es de 15 personas muertas: seis militares, ocho miembros de la delincuencia y uno de la Fiscalía de Jalisco. 
Estas acciones hacen recordar cómo la violencia crece, ya no solo es el estado de Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, sino que por desgracia se va expandiendo cada vez más. Esto muestra cómo hay quienes apuestan por el terror. La raíz de la palabra “terror”, proviene del verbo terreo, que significa “hacer temblar”. El terror provoca miedo, paraliza a las personas y provoca que se resguarden, ocasionando el sometimiento. Hay ejemplos a lo largo de la historia donde el terror es el instrumento parta someter voluntades y poder gobernar con autoritarismo; ya que se busca asustar lo suficiente a la población, para que acepte cualquier cosa pensando en proteger su seguridad. 
Estos acontecimientos debilitan las libertades y derechos con los que debe contar todo ser humano y todas las que como ciudadanos están garantizados en nuestra Constitución, como es: el derecho a la vida, a la integración personal , al libre tránsito, etc., también se debilita la democracia, sobre todo cuando estamos a poco de los comicios electorales. Por desgracia, se generan noticias negativas a nivel internacional que traen repercusiones en nuestro país, y en nuestro entorno, vienen las preguntas: ¿Quiénes están coludidos con el crimen organizado? ¿Está resultando positiva la estrategia contra el crimen organizado?
 La respuesta a estas acciones de violencia, no tiene que ser ajena a nuestra participación, ya que aunque son hechos que se dieron en otras entidades, estos problemas nos aquejan a todos. Las acciones que emprendan las autoridades federales y estatales deben dar mejores resultados, sin embargo; nosotros debemos poner nuestro granito de arena en la construcción de un México en Paz, como lo ha convocado el Episcopado Mexicano. Empecemos desde nuestras familias, desde nuestro entorno: no cometer actos de corrupción, no comprar cosas de dudosa procedencia o piratería, trabajar más intensamente en la prevención y el tratamiento de la drogadicción. Hay que fortalecer la pastoral familiar y la pastoral juvenil en nuestras comunidades, como una respuesta muy concreta a estos lamentables acontecimientos. 
El terror paraliza, pero la fe mueve montañas. 


Avanzar en el camino de la democracia, es oportunidad de construir un mundo mejor
El 7 de junio se llevan a cabo las elecciones en nuestro país; en el caso del estado de México se elegirán diputados federales, diputados locales y presidentes municipales.
 Como ciudadanos tenemos la oportunidad de participar, y como miembros de la Iglesia, que es la comunidad de fieles, estamos llamados a manifestar la fe en los ámbitos social y político dentro del marco legal. Nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, en Evangelii Gaudium nos dice: “Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos… Una auténtica fe —que nunca es cómoda e individualista— siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra”. (EG 183)
 Cada uno desde su propia condición, pastores y fieles laicos; debemos contribuir a que la ciudadanía esté más informada y sea más participativa, apoyando la realización de un proceso electoral confiable. El camino de la democratización en nuestro país, ha sido difícil y lento, por desgracia en varios ciudadanos se percibe la apatía y el rechazo a participar activamente. Ante esto, hago eco del Mensaje de los obispos de México en ocasión del proceso electoral 2015: “…los mexicanos podemos construir el país que queremos, donde haya paz y progreso para todos. El futuro lo escribimos cada uno de nosotros ¡Seamos protagonistas!... ¡Votemos! Participemos, unámonos y organicémonos para exigir como ciudadanos el cumplimiento de las promesas de campaña de quienes resulten ganadores. Abstenernos no conduce a nada”. 
En el mensaje de los Obispos de la Provincia de Tlalnepantla, expusimos: “La sociedad es un todo complejo, estructurado a partir de relaciones necesarias… de modo que votar o no votar no es solo un acto individual, sino que tiene repercusiones en toda la estructura social. Por eso alentamos la participación de cada uno en este ejercicio”. Avanzar en el camino de la democracia, es oportunidad de construir un mundo mejor, de poder edificar el Reino de Dios en una sociedad más justa y solidaria, sobre todo, con los más pobres y necesitados. 
Las autoridades electorales, los partidos políticos y todos los actores sociales; deben contribuir a unas elecciones limpias, propositivas y austeras, donde se superen los obstáculos de la democracia, como la propaganda maliciosa o de descalificaciones y la falta de transparencia. Se deben poner los elementos para que el crimen organizado, la corrupción, las injusticias y la ilegalidad, no desgasten nuestra vida democrática. 
Encomiendo a Dios el caminar de nuestra sociedad y pido a la Virgen de Guadalupe, su intercesión para que sea realidad el México que deseamos, el país donde todos tengamos la oportunidad contribuir al bien común y a la paz social. En Cristo Misionero les reitero mi amistad, oración y bendición.

lunes, 25 de mayo de 2015

- Cuando los niños juegan a los asesinos

La tortura y muerte de Christopher Márquez, de 6 años, descubre una brecha moral entre los adolescentes

..."Son niños nacidos después de 2000, y han vivido inmersos en la violencia. No saben qué es bueno y qué es malo, no desarrollaron la empatía porque no se la enseñaron». Ella ve, con su trabajo diario con mujeres maltratadas, que los hijos repiten los patrones de sus padres violentos. También trabaja con víctimas de secuestro, que desarrollan un sentimiento ambivalente: «Yo sé que esto está mal, pero parece que el mundo se divide entre víctimas y agresores y hay que elegir». Y eligen ser agresores. Para el forense de la Fiscalía General del Estado Carlos Quiroz Ochoa, que interrogó a las dos menores asesinas, a los adolescentes «no se les fue la mano», sino que forman parte de «una nueva generación de psicópatas de esa edad a punto de brotar», producto de la violencia desatada en Chihuahua, plaza que se disputaron a muerte, sin retórica, el cártel de Juárez y el de Sinaloa...."

Los periódicos de la ciudad de Chihuahua recogen cada día el número de muertos como otros recogen la cartelera. A los niños de las guarderías se les enseña a desabrocharse de la silla de seguridad del coche, abrir la portezuela y echarse fuera a la orden de «¡bájate!». Hace cinco años, cuando se producían casi 15 asesinatos al día, estar en la calle ya era un peligro.
Si alguien tiene los medios para salir de ese infierno cotidiano, como nuestro interlocutor, el estrés y la paranoia lo acompañarán el resto de su vida: «Hace poco, en un restaurante, al camarero se le cayó la bandeja y lo primero que hice fue meterme bajo la mesa». Un estruendo puede ser un tiroteo. «En los restaurantes de Chihuahua nadie habla de la actualidad: nunca sabes quién está en la mesa de al lado y si no le cae bien lo que dices, puede matarte ahí mismo».
Pese a no comprometer a nadie, nuestro interlocutor relata sus recuerdos en Chihuahua bajo la condición de no revelar su identidad.«Ten cuidado», repite cinco veces. Chihuahua es una herida abierta.
La historia del niño de seis años Christopher Márquez Mora, torturado y asesinado por cinco vecinos adolescentes —entre 12 y 15 años, dos de ellos niñas— que jugaban con él «al secuestro», ha puesto bajo los focos a la capital del Estado donde Ciudad Juárez se ha llevado siempre las portadas internacionales y, sobre todo, ha abierto el debate sobre lasprofundas secuelas que pueden dejar en la población años de violencia extrema.
«Los niños juegan a lo que hacemos los adultos», dice Karim Rivera, psicóloga del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres. «Esto es un reflejo de la descarada impunidad en la que está inmersa Chihuahua. Son niños nacidos después de 2000, y han vivido inmersos en la violencia. No saben qué es bueno y qué es malo, no desarrollaron la empatía porque no se la enseñaron». Ella ve, con su trabajo diario con mujeres maltratadas, que los hijos repiten los patrones de sus padres violentos. También trabaja con víctimas de secuestro, que desarrollan un sentimiento ambivalente: «Yo sé que esto está mal, pero parece que el mundo se divide entre víctimas y agresores y hay que elegir». Y eligen ser agresores. Para el forense de la Fiscalía General del Estado Carlos Quiroz Ochoa, que interrogó a las dos menores asesinas, a los adolescentes «no se les fue la mano», sino que forman parte de «una nueva generación de psicópatas de esa edad a punto de brotar», producto de la violencia desatada en Chihuahua, plaza que se disputaron a muerte, sin retórica, el cártel de Juárez y el de Sinaloa.
La periodista María Verza, corresponsal de la COPE en México, y su colega franco-vietnamita Hoan Hguyen Manh lo vieron claro hace años, cuando decidieron grabar en Ciudad Juárez el documental «Mataron a mi papá», sobre las víctimas ocultas de la guerra del narco. En él, recogen el testimonio de niñas que vieron morir a su padre acribillado por un joven exsicario, y de distintos trabajadores sociales y activistas por los derechos humanos, poniendo de relieve que las políticas públicas no han sido suficientes para la infancia.

Matar y morir

En el documental se recoge una portada de octubre de 2011 de un periódico local de Chihuahua, con las fotos de Miguel Ángel García, de 15 años, y su amigo Andrés Angón, de 17. Ambos fueron descuartizados, sus restos desperdigados por toda la ciudad. «Cada vez son más jóvenes los que matan y más jóvenes los que mueren», dicen en la cinta.
Las cifras del Supremo Tribunal de Justicia de Chihuahua así lo indican: los delitos cometidos por menores han aumentado paulatinamente, desde los 709 en 2010 hasta los 981 de 2014. Sin embargo, en números absolutos, la reducción de crímenes es drástica: en cuatro años se redujeron un 76% los homicidios dolosos en todo el Estado —de 5.391 en 2010 a los 1.292 en 2014—, un 91% los secuestros —130 en 2010, ocho en 2014— y un 98% la extorsión —173 en 2010, 18 en 2014.
«Aunque Chihuahua ya no es el caso más llamativo de violencia, el daño al tejido social está hecho», explica Gustavo Palacios, del Instituto Chihuahuense de Cultura. Para ello, con ayuda del gobierno federal, han puesto en marcha distintos proyectos, como el «Plan Villa», con el que pretenden establecer en las escuelas mil orquestas y 7.500 equipos de baloncesto, para evitar el abandono de los estudios y la caída en las adicciones o el crimen. «La visión es a largo plazo», reconoce. La herida tardará en cerrar.

Cuando los niños juegan a los asesinos en la ciudad mexicana de Chihuahua

Día 25/05/2015 - 

martes, 19 de mayo de 2015

-Corrupción, flagelo de la democracia. Narcoterror,

El semanario "Desde la fe" ( http://www.desdelafe.mx/ ) que se ofrece en forma de periódico en todas las iglesias, este domingo en la Editorial se dice:

..."los ciudadanos sólo pueden preguntarse: ¿Hasta dónde debe escalar la violencia para ser detenida? ¿Hasta que el narcoterror cobre sus cuotas de muerte y someta a otras grandes ciudades?... "Jalisco es ahora el punto de donde surgen más preguntas sobre el poder corruptor del narco y la incapacidad del Estado de garantizar su principal cometido: brindar seguridad a sus gobernados. Lo lamentable es cómo la población padece la negligencia, azotada por los responsables invisibles que han permitido que esto llegue al caos: crímenes contra funcionarios, autoridad sometida, narcoterror, corrupción, inseguridad y encubrimiento, son elementos que tapizan el camino hacia el Estado fallido.
Cuando se pensaba que el asunto Michoacán era el último y el desmantelamiento de cárteles había sido exitoso, el emblemático Jalisco muestra cómo la ineptitud y corrupción reforzaron la cadena de fracasos de la guerra contra el crimen, que va creando más células violentas. El crimen organizado paralizó una de las ciudades más importantes de la República. Parece que las lecciones de Michoacán no fueron suficientes al destapar la corrupción  que sometió todos los aspectos de la vida de esa sufriente entidad. Ahora es Jalisco. Aun cuando se llama a confiar en las autoridades que aseguran el pronto desmantelamiento del cártel, los ciudadanos sólo pueden preguntarse: ¿Hasta dónde debe escalar la violencia para ser detenida? ¿Hasta que el narcoterror cobre sus cuotas de muerte y someta a otras grandes ciudades?

Editorial: Narcoterror
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Domingo 10 de Mayo de 2015 | DLF Redacción
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Era un secreto a voces. En Jalisco, un grupo criminal ocupó el lugar de los cárteles desmantelados. No eran noticia en los informativos nacionales, pero las narcomantas fueron medios para advertir a la población de su presencia. Las cosas escalaron hasta los hechos del 1 de mayo, cuando Jalisco, Colima, Michoacán y Guanajuato fueron presa de la violencia: 40 narcobloqueos, 15 muertos y diez detenidos, fue el resultado de la reacción contra el “Operativo Jalisco” ante el frustrado intento de captura del líder del cártel que se alza amedrentando al gobierno errático de la entidad y a la perpleja autoridad nacional cuando carreteras, áreas urbanas, bancos, gasolineras, comercios y vehículos militares fueron bloqueados, derribados e incendiados, representando uno de los mayores desafíos a la seguridad de la población que, entre los estados afectados, suma casi veinte millones de personas.
Días antes, el 28 de abril, el Presidente de la República visitó Jalisco para inaugurar el tramo carretero entre León y Lagos de Moreno, con una inversión de 580 millones de pesos. Sin embargo, estos logros en infraestructura cubren la miopía de las autoridades que dicen no ver lo evidente ni impidieron lo naciente. Al grupo criminal se le atribuyen dos de los hechos más graves contra las fuerzas del orden federales y estatales: el de Ocotlán, el 19 de marzo, y la emboscada de la carretera Mascota-Vallarta, el 6 de abril. A esto hay que sumar que en la administración actual de Jalisco, más de cien funcionarios han sido asesinados, el caso más conocido y lamentable fue el del diputado federal Gabriel Gómez Michel, secuestrado el 22 de septiembre pasado y cuyas pesquisas no tienen resultados definitivos en las indagatorias.
Jalisco es ahora el punto de donde surgen más preguntas sobre el poder corruptor del narco y la incapacidad del Estado de garantizar su principal cometido: brindar seguridad a sus gobernados. Lo lamentable es cómo la población padece la negligencia, azotada por los responsables invisibles que han permitido que esto llegue al caos: crímenes contra funcionarios, autoridad sometida, narcoterror, corrupción, inseguridad y encubrimiento, son elementos que tapizan el camino hacia el Estado fallido.
Cuando se pensaba que el asunto Michoacán era el último y el desmantelamiento de cárteles había sido exitoso, el emblemático Jalisco muestra cómo la ineptitud y corrupción reforzaron la cadena de fracasos de la guerra contra el crimen, que va creando más células violentas. El crimen organizado paralizó una de las ciudades más importantes de la República. Parece que las lecciones de Michoacán no fueron suficientes al destapar la corrupción  que sometió todos los aspectos de la vida de esa sufriente entidad. Ahora es Jalisco. Aun cuando se llama a confiar en las autoridades que aseguran el pronto desmantelamiento del cártel, los ciudadanos sólo pueden preguntarse: ¿Hasta dónde debe escalar la violencia para ser detenida? ¿Hasta que el narcoterror cobre sus cuotas de muerte y someta a otras grandes ciudades?
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Les queria copiar la reflexión que hace de este texto el Periódico nacional: "El Universal", pero no me permite poder copiar, así que les invito a clicar aqui y leerlo ustedes mismos:

lunes, 18 de mayo de 2015

- Los narcos y su terrible poder

El cartel más peligroso de México

El grupo criminal Jalisco Nueva Generación, que cortó carreteras en Guadalajara y derribó un helicóptero del ejército mexicano, planta cara al Gobierno con una ofensiva inédita. Este es un recorrido por la tierra donde siembra el terror

 Guadalajara (México) 
  • Una viuda de un policía asesinado por el narco. / SAÚL RUIZ

    La señora Isabel dice que su hijo era de piel blanca pero le gustaba tumbarse al sol. Por eso luce tan moreno en las fotografías que pueblan el altar que ha levantado en casa desde que lo secuestraron. El chico fumaba marihuana (“fíjese en los ojillos chiquitos”) y cuidaba de unos gallos. Un día, al terminar el almuerzo, se levantó de la mesa y le dijo a su madre “ahorita vengo, jefa, voy a echarle de comer a los gallos”. No regresó. Doña Isabel descubrió que unos hombres se lo llevaron a la fuerza, a él y a otro amigo que vendía droga en esta zona conurbada y triste de la ciudad de Guadalajara. La dueña de la tienda de la esquina, Estela, vio como al suyo, en mitad de la calle, se lo llevaron “con los pies pa’ lante” Al hijo de los vecinos de enfrente también lo levantaron en esos días de terror y su cadáver apareció horas después arrojado en una cuneta. Su familia lo identificó por un tatuaje en la nuca: “Viva México”.
    Todo el mundo supo entonces que el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) acababa de tomar el control del barrio.
    Esta organización criminal, hasta ahora casi desconocida, se ha atrevido a desafiar al Gobierno de México con una ofensiva pocas veces vista en la historia del narcotráfico. El 1 de mayo, el cartel provocó el caos cortando calles y carreteras de la segunda ciudad más grande del país, Guadalajara, y derribó un helicóptero militar con un lanzacohetes, una acción más propia de una guerra convencional. Los sicarios ejecutaron ese día distintas acciones coordinadas contra policías y soldados mexicanos en las que hubo 17 muertos. La capacidad de control del Estado quedó en entredicho. 
    Alejandro Solorio podría ser uno de esos policías a los que el narco asesina y después las autoridades le rinde honores con discursos y disparos al aire. Pero el comisionado de Seguridad de Jalisco, el Estado donde opera principalmente el grupo, sobrevivió a un atentado de este cartel, que en sus inicios fue una célula de la mafia de Sinaloa. Por eso está hoy sentado al otro lado del escritorio. Unos pistoleros lo emboscaron en una curva, dispararon con balas antitanque y lanzaron dos granadas. “Mis escoltas y yo retrocedimos y tuve la oportunidad de sacar mi arma y ponerme a disparar”, cuenta en su oficina.


    El comisionado de Seguridad de Jalisco, Solorio / S. R.
    Del perchero cuelga un sombrero vaquero y una gabardina. Solorio tiene modales de ranchero: “Huían como cobardes a pesar de que eran más. Pero son tipos peligrosos. Es un cartel que se dedica al secuestro, la extorsión, el tráfico de drogas y robo de hidrocarburos. En los pueblos donde los hemos ido echando, a veces se me acercaba gente y me decía: ‘híjole, lo malo es que ya no hay gasolina barata’”. Solorio carga con la sospecha, como muchos de su gremio a los que no se sabe si los matan por corruptos o por honestos, de estar a sueldo del narco: “No, no. Mira este mensaje en mi celular. Es una amenaza que me enviaron el otro día. Ellos saben que no pueden comprarme”.
    El líder de Jalisco Nueva Generaciónes Nemesio Oseguera, alias El Mencho. La organización ha pasado del anonimato a ser considerada una de las más poderosas de México, según el Departamento del Tesoro Estadounidense. Mientras el Gobierno asestaba golpes a los grandes carteles como el de Sinaloa, con la detención de Joaquín El Chapo Guzmán, o a Los Zetas, con la captura de Omar Treviño Morales, CJNG crecía a la sombra y aprovechaba los vacíos de poder que producía la fragmentación de las grandes corporaciones. Su rápido ascenso tiene que ver con su capacidad para vender drogas, lo que le genera grandes réditos que utiliza para reclutar hombres y comprar armamento. Por lo pronto, el cartel ha retado al Gobierno mexicano poniendo en jaque a Jalisco, uno de los Estados más importantes y ricos de México.
    Las madres de los desaparecidos en Jalisco se reúnen todos los lunes. “Hablamos, nos consolamos, lloramos y hasta reímos. Si alguien nos viera pensaría que estamos locas, y es así: locas de dolor”, dice Guadalupe Aguilar, representante de las Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos de Jalisco (FUNDEJ). En esas reuniones se encontraron doña Isabel, que ha acabado regalándole los gallos a un primo ante la ausencia prolongada de su hijo, y Estela, la propietaria de la tienda que persiguió a los que “robaron” al suyo durante varias calles hasta que perdió el aliento y una chancla. 
    Estela, una semana después del levantamiento, fue a misa a las ocho de la mañana pero se topó con un cordón policial. La autoridad había acordonado las calles adyacentes a la parroquia. Un vendedor de helados le dijo que había “un muertito” tirado en la acera. La mujer intentó llegar hasta él, comprobar si se trataba de su hijo menor, César Gerardo, pero no le dejaron pasar. Solo le dijeron que el cadáver tenía clavado con un puñal un narcomensaje: “Así acaban los rateros y los robacamiones”. Ella pensó que su hijo no era ni lo uno ni lo otro y se fue a rezarle a San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas.


    Doña Isabel, madre de un gallero secuestrado en Jalisco / S. R.
    Las plegarias no han dado resultado. Cada 15 días visita el Instituto de Ciencias Forenses (Semefo) de Guadalajara para buscar entre los cuerpos de los que todavía no han sido identificados. Unos son demasiado altos, otros demasiado bajos. Más gordos, más flacos, con más pelo, con tatuajes que no son los suyos. El caso es que ninguno es el de su hijo. Estela ha dado vueltas por el municipio de Zapopan, donde vive, colocando carteles con su cara y ahí se ha dado cuenta de que su caso no es único: al menos otros cuatro chicos de los alrededores han desaparecido a manos de hombres armados. “Dicen que son los de la plaza [cartel que controla el territorio]. Dios los perdone”.

    El Mencho, el líder del cartel Jalisco Nueva Generación, parece un personaje de El Greco
    En una de las pocas fotografías que existen del Mencho parece un personaje de El Greco. Cara afilada, pómulos angulosos y un bigotillo recortado finamente sobre la comisura de los labios. El líder del cartel era hasta ahora un capo de bajo perfil, pero su desafío abierto al Gobierno le ha colocado en el centro de la diana. El cartel de Sinaloa, el más longevo del país, ataca a los rivales sin piedad pero raramente busca el choque frontal con el Estado, consciente de que ese puede ser el principio del fin.
    Para Nemesio, ya no hay marcha atrás. “El Mecho ha sobreestimado el poderío de su organización. Hacer del Estado su principal enemigo y retarlo no es muy inteligente”, opina Guillermo Valdés, director del Cisen (órgano de inteligencia mexicano) durante la guerra al narco en 2006. Varios analistas de seguridad —Eduardo Guerrero y Alejandro Hope— coinciden en que el despliegue del 1 de mayo, que tuvo eco internacional, ha podido ser un error estratégico que puede erosionar el futuro de la organización. La prioridad número uno del Gobierno, en este momento, es dar caza al Mencho.


    Policía Federal patrulla las calles de Guadalajara, Jalisco. / S. R.
    El hombre que está detrás del asesinato de una veintena de policías en el último año, en su día fue uno de ellos. Nemesio fue agente municipal en Cabo Corrientes, un pueblo en la costa del océano Pacífico. Poco se sabe de su época de uniformado poniendo multas a coches mal aparcados o a vendedores ambulantes. Lo que está claro es que no tiene piedad con el gremio. En abril, en una carretera, unos 80 pistoleros de El Mencho masacraron un convoy policial de la Fuerza Única, un comando especial. Murieron 15 agentes. “A mi marido lo quemaron vivo”, cuenta Miriam Vázquez, viuda del agente Rosendo Fregoso Ramírez, de 33 años. La mujer se ha quedado sola al cuidado de tres hijos viviendo en una choza, rodeada de perros y ratones que husmean en las cacerolas.
    Rosendo fue un tiempo a trabajar de cocinero a Los Ángeles,California, y regresó a su tierra hace unos años para hacerse policía. Temía al cartel y por eso le pedía a su familia que no lo saludaran si se cruzaban por la calle. Los hijos del policía caído han recibido una beca para los estudios, pero Kevin, de 9 años, el único varón, también quiere ser policía porque le gusta el uniforme y llevar una pistola en el cinto. “No, hijo”, le corrige su madre, “¿no ves que esos pinches narcos no tienen corazón?”.